"Después de diecinueve días de guerra, hoy finalmente he llorado": el diario personal del hijo del presidente iraní
Yousef Pezeshkian comparte reflexiones personales en internet sobre cómo la población iraní vive el conflicto
BarcelonaLa escritura de un diario en tiempos de guerra responde a menudo a la necesidad de preservar la humanidad frente a la barbarie y de poner orden al caos. Desde el de Ana Frank hasta el de Victor Klemperer, son documentos para la posteridad y un retrato de la cotidianidad entre las bombas. Con la irrupción de internet estos escritos llegan al mundo en tiempo real. Ahora algunos ciudadanos iraníes comparten sus reflexiones diariamente con los internautas en medio de la guerra. Pero si se trata del hijo del presidente de Irán, su testimonio tiene un significado especial.
Con el mismo atrevimiento y espontaneidad que mostró su padre, Masoud Pezeshkian, cuando salió a la calle después de que los ataques israelíes y estadounidenses decapitase el régimen de Irán, su hijo Yousef escribe un diario digital. En él explica su cotidianidad —cómo queda con amigos, va a comprar, mira las noticias o juega con sus hijos—, pero también comparte sus miedos y opiniones sobre la postura iraní en el conflicto.
"Al mediodía, se sintió el sonido de los misiles y llovía. El tiempo en Teherán se había vuelto agradable y primaveral. Ojalá tuviera una cámara y estuviera haciendo fotos de las bonitas vistas de la ciudad. Ojalá no hubiera guerra y pudiera llevar a mi mujer y a mis hijos a pasear por las calles de la ciudad", escribía el 15 de marzo.
Pezeshkian, que tiene 45 años y es doctor en física, relata una vida relativamente tranquila a pesar de la guerra, con encuentros habituales con personas queridas y horas dedicadas al pensamiento y a la escritura. "Miércoles a las 10 de la mañana —escribe—. El tiempo es lluvioso y agradable. Qué bonita es la vida estos días. Estoy reunido con mis amigos. Charlamos un poco. Hablamos de un tuit que publiqué anoche y después vamos hasta un mirador a observar la ciudad. Por la noche cenamos juntos".
El hijo mayor del presidente iraní se fija en detalles de la cotidianidad y relata —con lenguaje llano— cómo, a pesar del conflicto, la población intenta hacer vida normal, en medio del sufrimiento. "Después de diecinueve días de guerra, hoy finalmente he llorado. Y unas cuantas veces. He ido a ver a mi abuela. La primera semana de la guerra, ni siquiera le habían dicho que el líder había muerto. No lo sabía todo. [...] Cuando me ha visto, ha llorado y yo la he consolado diciéndole que todo era normal. No pasa nada. Es la guerra. Nos atacan, y nosotros les devolvemos, y así sucesivamente", relata. "Hasta hoy me había mantenido fuerte y firme, creía que ninguna noticia podría conmoverme. Pero la abuela es diferente del resto. Ella es una maga, habla directamente al corazón. Sus palabras te penetran en el alma y su mirada te lleva a los lugares más recónditos del mundo... En el abrazo de despedida se me ha hecho un nudo en la garganta y ya no he podido decir nada, solo movía la cabeza para contener las lágrimas. Y así que he puesto un pie fuera de la puerta... no he podido contenerme".
En defensa de su padre
Aunque no ostenta ningún cargo, Yousef ha actuado como asesor cercano a su padre y lo defiende siempre que tiene ocasión. Narra cómo, en un chat compartido con compañeros de facultad, algunos de ellos habían escrito mensajes contrarios al presidente. "No he tenido la paciencia para responder. Me he marchado del grupo. Cuando los discípulos de la revolución en la República Islámica de Irán no respetan al presidente, ¿cómo podemos esperar que los extranjeros, que son nuestros enemigos, nos respeten a nosotros?", se pregunta. También afirma que proteger la vida de los funcionarios del país se ha convertido en la prioridad del régimen de los ayatolás. A pesar de los cortes de internet que afectan a la mayoría de la población, el diario del hijo del presidente indica también que la élite tiene un acceso privilegiado a la conexión. Sorprendentemente, a pesar de alinearse con el régimen, el hijo del presidente se muestra indignado por el paro de internet impuesto por las autoridades iraníes y opina que esto les puede hacer perder credibilidad ante la comunidad internacional.
Yousef Pezeshkian asegura que solo ha visto a su padre dos veces desde el inicio de la guerra. Cuando Irán empezó a atacar los países del Golfo, el presidente iraní pidió disculpas, y esto no fue bien recibido entre algunos sectores del país persa, y también criticado por el ala más dura. Como es de esperar, su hijo lo defiende en el diario digital: "Sé cómo intentó mi padre mejorar las relaciones con los vecinos y los países musulmanes de la región. Qué amargo es que, para defendernos, tengamos que atacar bases norteamericanas en nuestros países amigos. No sé si entienden nuestra situación". Y añade que después de la guerra necesitarán a sus vecinos.
Las reflexiones y escenas personales que se mezclan son emotivas, como cuando recuerda a su madre, ginecóloga de profesión, y a su hermano, fallecidos en accidente de tráfico en 1994. "Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre y de mi hermano pequeño —escribía—. Mi madre nunca estuvo bajo la sombra de mi padre. Era una mujer independiente, orientada a las personas, libre, lógica y amorosa como todas las madres", dice.
Lecturas geopolíticas
Un apunte que aparece de manera recurrente es cómo la guerra ha fortalecido al régimen iraní a su entender: "Creo que la guerra ha matado la idea según la cual los funcionarios del país comen y beben mientras sus hijos se lo pasan bien. El martirio de los líderes y de algunas de sus familias ha cambiado muchas mentalidades", escribe. "Con esta guerra el enemigo nos ha ayudado a reparar uno de los defectos del país".
Mientras las portadas internacionales están llenas con la incógnita de si Estados Unidos lanzará una operación terrestre en Irán, Pezeshkian asegura que dentro del país "casi todo el mundo está de acuerdo en que Irán tiene ventaja en un ataque terrestre y que la situación no mejorará para Estados Unidos e Israel", y que también tienen sospechas de que solo se trate de un bluf. Sobre esto mismo, dos días antes afirmaba que "nuestras fuerzas armadas llevan años planificando y preparándose para estos días. Todo está calculado y se hace con un plan regular y específico". Y aún añade: "Me doy cuenta de que nuestro sector militar no tiene ninguna preocupación por la prolongación de la guerra. Es decir, tenemos suficientes misiles para luchar durante meses con esta tendencia".
La imagen de Irán en el exterior, de hecho, le preocupa. Cree que aquí reside la clave para explicarse de puertas afuera. "Sí, tenemos defectos. Hemos cometido errores. No somos infalibles. Pero nuestros errores no son de un nivel que justifique a Estados Unidos e Israel en esta guerra o nos haga culpables. Digo con certeza que Dios no está del lado de Estados Unidos", sostiene. Y critica a Trump sin ambages: "A veces dudo si es realmente inteligente y trabaja con un plan o es un idiota malhumorado a quien le falta estabilidad personal", escribe.
Los mensajes que comparte Pezeshkian —tanto a través de Telegram como de Instagram— también describen con la habitual retórica épica del régimen cómo vivió algunos de los momentos más determinantes del conflicto, como la muerte o el entierro de algunos de los líderes: "La noticia de la muerte de Ali Larijani [...] se extendió por las redes sociales. Realmente no quería creérmelo. No debemos permitir que el enemigo tenga otro asesinato exitoso", escribe. Y, sobre la ceremonia, relata: "¡Qué multitud había! Los ojos llenos de lágrimas de las mujeres y los hombres de estatura imponente de Irán, junto con el sonido ensordecedor de los gritos "
"Allah Akbar" (Alá es grande) y "
Heyhat minna-dhilla" (Nunca aceptaremos la humillación), creaban una imagen heroica".