La guerra contra Irán une a los israelíes en torno al gobierno: "Cuando ves que te atacan, no hay opción"
Netanyahu impulsa la narrativa de supervivencia ante la "amenaza existencial" de Teherán y recibe el apoyo de la oposición
JerusalénEl inicio de la guerra abierta con Irán ha activado en Israel un reflejo político inmediato: el frente común frente a una amenaza percibida como existencial. El apoyo a los ataques contra Teherán es, en estos primeros días, mayoritario. "Creo que debe acabar con el régimen", dice una joven de padres iraníes, nacida en Jerusalén. "No es sólo por la libertad del pueblo iraní, sino por la nuestra. Confiamos mucho en Bibi y en el gobierno".
La tensión acumulada durante días de preparativos militares estadounidenses y de advertencias constantes de Benjamin Netanyahu ha dado paso a cierta sensación de alivio: la incertidumbre se ha disipado y una parte significativa de la población parece alineada con la narrativa oficial de defensa y supervivencia nacional impulsada por el primer ministro. "Cuando ves que atacan a tu país, no hay opción: tienes que apoyar a la defensa", dice una profesora de secundaria en un refugio de la Ciudad Santa. "Aquí no hablamos sólo de la política de Netanyahu, sino de nuestra supervivencia como pueblo".
Según datos recientes, pocos días antes del estallido de la guerra, la mayoría de la población daba un apoyo casi inamovible a una acción contra Irán. Una encuesta de Channel 12 señalaba que un 59% de los israelíes apoyaban una operación militar conjunta con Estados Unidos. En enero el apoyo era más dividido: un 45% apoyaba un ataque preventivo israelí contra Irán, mientras que un 43% se oponía, según el Institute for National Security Studies.
Este apoyo tiene sus raíces en la narrativa fundacional de Israel. La memoria colectiva de un pueblo perseguido que ha tenido que defender su existencia hace que la idea de continuidad de la nación predominie a menudo sobre otras consideraciones. Los ataques de Hamás del 7 de octubre del 2023, aliado de Irán, actuaron como catalizador de esa percepción de amenaza, que se vio reforzada con la guerra contra Teherán el pasado junio. En las últimas horas, la sensación de agresión en el país se ha intensificado. Un misil balístico iraní ha impactado en la zona de Bechemeix, en el oeste de Jerusalén, y ha causado nueve muertos y más de cuarenta heridos, según medios israelíes. En total, al menos diez personas han muerto entre ese bombardeo y el primer misil que impactó anoche en Tel Aviv.
Ahora bien, el soporte no es homogéneo. Tras años de polarización interna –protestas contra la reforma judicial, desgaste institucional y las causas judiciales que afectan al primer ministro–, sectores liberales, de izquierdas y ciudadanos árabes israelíes se muestran más escépticos sobre la idoneidad y el éxito de la ofensiva. Pero son una minoría. "Esta minoría no está de acuerdo con la guerra y teme las repercusiones humanas y económicas, pero la idea de defensa, el orgullo nacional y la percepción de la amenaza exterior prevalecen en el país", explica al ARA Xavier Abu Eid, politólogo palestino especializado en relaciones internacionales. "No creo que se forme un movimiento antiguerra o antigobierno que exija responsabilidades al gobierno por la guerra, ni ahora ni en los próximos meses".
Apoyo de la oposición al gobierno
En el ámbito político, Netanyahu también ha logrado unir al país en torno al concepto de la amenaza "existencial" que representa Irán. Casi toda la oposición ha mostrado apoyo público a los ataques, dejando a un lado disputas previas sobre el servicio militar de los hombres ultraortodoxos o la investigación de los ataques del 7 de octubre. "Estamos unidos detrás de los combatientes y de las fuerzas de seguridad en la operación más justificada que existe", decía el sábado el líder de la oposición, Yair Lapid. Unas declaraciones que contrastaban con los días previos, cuando Lapid había boicoteado un discurso de Netanyahu durante la visita del primer ministro indio, Narendra Modi.
El ex primer ministro Naftali Bennett, uno de los principales rivales de Netanyahu de cara a las elecciones previstas para octubre, también expresó su "pleno apoyo a las FDI, al gobierno israelí y al primer ministro". Otras figuras de la oposición, como Benny Gantz y Gadi Eisenkot, reafirmaron que todos estaban unidos detrás del gobierno para la seguridad de Israel y de la región. Sólo algunos representantes de otros sectores de la política han criticado ir a la guerra con Irán, alegando que el primer ministro persigue esta guerra por mantenerse en el poder. El partido Hadash, de mayoría árabe, ha condenado los ataques, advirtiendo de que Israel se ha convertido en herramienta del imperialismo estadounidense, mientras que el partido islamista moderado Lista Árabe Unida ha reclamado una mayor protección para los ciudadanos árabes, muchos de los cuales no disponen de refugios adecuados.
Para Netanyahu, la guerra es una oportunidad política. Tras meses de contestación interna, proyecta una imagen de mando firme ante un régimen que, a su juicio, lleva "47 años clamando «Muerte a Israel» y «Muerte a América»". La narrativa de la amenaza exterior reduce, al menos temporalmente, el peso de la confrontación nacional y activa un efecto clásico de rally around the flag: gran parte de la sociedad israelí se ha alineado en torno al gobierno, lo que ha reforzado el apoyo a Netanyahu y ha diluido momentáneamente las fracturas políticas que habían marcado en los últimos meses.