Israel escala los ataques en el Líbano: vuelve a bombardear Beirut e intensifica el asedio al sur

El ejército israelí avanza casi hasta Nabatieh y todo apunta a que pretende ampliar el territorio libanés ocupado

Un ataque israelí sobre Beirut este jueves 28 de mayo ha provocado varios destrozos en los suburbios de la capital libanesa.
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BeirutLa frágil tregua en Líbano se ha vuelto a deshacer, hilo a hilo, bajo una escalada que ya no se limita a la frontera sur, sino que llega nuevamente a la capital y proyecta el conflicto hacia una dimensión más amplia. En los suburbios del sur de Beirut, el ataque israelí de este jueves ha marcado un nuevo punto de inflexión. El objetivo era un comandante de la unidad de misiles de Hezbolá, vinculado a la estructura responsable de los lanzamientos contra el norte de Israel. El bombardeo, descrito por el ejército israelí como "selectivo", ha devuelto la guerra al corazón de la periferia de la capital después de semanas de relativa contención.

Las imágenes del edificio afectado, los equipos de rescate y la confusión después de la explosión reflejan la fragilidad del escenario, en el que la línea entre objetivos militares y entorno civil se hace cada vez más difusaque este miércoles Israel declaraba como "zona de combate"Mientras tanto, los bombardeos israelíes se han extendido a lo largo de la jornada al sur del país, que este miércoles Israel declaraba como "zona de combate". Las regiones de Nabatieh y Tiro, así como el valle de la Bekaa, han sido objeto de múltiples oleadas de ataques aéreos después de nuevas órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí. En Nabatieh, los ataques han afectado diferentes barrios de la ciudad y sus alrededores. Dos bombas han caído cerca del hospital público y otra andanada de misiles ha destruido la mezquita Imam Mahdi, situada al lado del tribunal de la ciudad. Las explosiones se han sucedido durante horas mientras aviones de guerra israelíes continuaban sobrevolando la región. En el valle de la Bekaa, nuevas incursiones han golpeado también la localidad de Sohmor, donde un hangar ya había sido destruido horas antes.

Tres personas caminando entre los escombros tras un ataque israelí sobre la ciudad libanesa de Tiro.

Al mismo tiempo, Israel ha renovado las órdenes de evacuación forzosa para la ciudad de Tiro y sus alrededores, incluidas zonas donde se concentran miles de desplazados. Esta ciudad portuaria de enorme valor histórico y considerada uno de los enclaves habitados más antiguos del Mediterráneo ha vuelto a ser el centro de los ataques. El ministro libanés de Cultura, Ghassan Salamé, ha advertido sobre los daños causados a yacimientos arqueológicos y barrios históricos del sur del país, y ha pedido una intervención urgente para proteger el patrimonio histórico ante nuevos bombardeos.

Más territorio libanés bajo presión israelí

La población de todas las áreas situadas al sur del río Zahrani ha sido instada a desplazarse hacia el norte, en una ampliación progresiva de las operaciones terrestres israelíes hasta más de treinta kilómetros de profundidad, a las puertas de Nabatieh y de las colinas que la rodean. El objetivo parece ser ampliar la llamada “línea amarilla”, una franja de seguridad que equivaldría aproximadamente al 15% del territorio libanés y que, si se consolidara, modificaría de facto el mapa de control en el sur del país.

Los ataques han afectado carreteras estratégicas, viviendas y zonas rurales donde, según el ejército israelí, operaban infraestructuras de Hezbolá. Sin embargo, la destrucción se ha extendido también a espacios residenciales densamente poblados. El balance humano continúa agravándose. Decenas de muertos y heridos se acumulan en una secuencia de ataques sucesivos, incluidos bombardeos contra vehículos en tránsito y zonas habitadas. Entre las víctimas figura un soldado del ejército libanés, muerto mientras circulaba de servicio por una carretera del sur del país.

El ejército israelí ha afirmado haber golpeado más de un centenar de objetivos vinculados a Hezbolá en diferentes regiones del país. La cifra refleja la amplitud de la campaña aérea, que se está extendiendo desde el sur hasta el valle de la Bekaa, pasando por áreas donde los ataques se han superpuesto con evacuaciones y desplazamientos de población civil. En ciudades como Tiro o Nabatieh, golpeadas repetidamente los últimos días, la vida cotidiana se desarrolla bajo una presión constante.

Movimientos diplomáticos desde el Pentágono

La dimensión regional de la crisis ha añadido una nueva capa de inestabilidad. Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria ha advertido de una “respuesta firme” a cualquier nuevo ataque norteamericano, en un contexto en que los frentes se entrelazan entre el Líbano, Israel, el Irán y la presencia militar norteamericana en la región.

En este escenario de alta tensión, la diplomacia intenta abrir una rendija de contención. Este viernes se celebra en el Pentágono una reunión entre las delegaciones libanesa, israelí y norteamericana centrada en la seguridad en la frontera sur. El encuentro llega en un momento en que los canales de comunicación se han visto sobrepasados por la velocidad de la escalada y en que cualquier avance aparece condicionado por la evolución inmediata sobre el terreno.

La jornada deja así una sensación de aceleración constante, en que cada ataque redefine el siguiente y en que la posibilidad de una desescalada parece cada vez más lejana, atrapada entre la lógica militar y la presión política de todas las partes implicadas.

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