Una mujer palestina y un niño en un edificio atacado por el ejército israelí en la ciudad de Gaza, esta semana.
Experto en Oriente Próximo
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La negociación para alcanzar una tregua suele ser complicada, especialmente si no hay una voluntad real de sostenerla, como es el caso que nos ocupa. Es natural cuando los países son superpotencias militares. ¿Por qué Estados Unidos e Israel tienen que firmar treguas, y respetarlas, cuando disponen de ejércitos poderosos, muchos más poderosos que el de Irán, que Hezbolá u Hamás?

Por otra parte, la proclamación de treguas ha devenido algo casi cotidiano y ha perdido el significado solemne que tenía en el pasado, un significado que incluso tenía cierta grandiosidad. Ahora unas treguas suceden a las otras y muy a menudo se violan, como vemos en Gaza,el Líbano o Irán.

De hecho, uno de los puntos fundamentales que están negociando Estados Unidos e Irán, quizás el más importante, es la demanda iraní para obtener garantías creíbles en el sentido de que una vez alcanzado un acuerdo, Estados Unidos no volverá a la guerra buscando cualquier tipo de excusa.

Encontrar excusas

Todo el mundo sabe que las excusas se encuentran fácilmente cuando se quieren encontrar. Esta semana los americanos han atacado Irán pasando por encima de la última tregua. Además, ¿cómo se puede garantizar que Israel no violará la tregua que firmen los Estados Unidos e Irán, bien en Irán o bien en Líbano, por no hablar de la franja de Gaza?

El ejército israelí bombardea la franja de Gaza diariamente, y sin ninguna reacción por parte de Hamás. Cada día hay en la Franja media docena de muertos, o una docena entera. La inmensa mayoría son civiles, mujeres y criaturas, una circunstancia que todo el mundo ve, pero nadie hace nada para detenerla, ni en Europa ni en los Estados Unidos.

Esta semana algunas autoridades israelíes han vuelto a hablar abiertamente de la expulsión de la población de la Franja. Quieren que en la medida de lo posible los palestinos se marchen voluntariamente, y por tanto se trata de hacer imposible su existencia, una cuestión que las autoridades israelíes dominan y también están aplicando en Cisjordania.

Hamás dice que Israel se está saltando la tregua, que en el acuerdo se contemplaba primero una retirada progresiva del ejército israelí de la Franja, una retirada que no se está produciendo. Israel dice que el acuerdo prevé el desarme de Hamás, otra circunstancia que no se está produciendo.

Es fácil encontrar una causa para violar una tregua y, por lo tanto, es comprensible que Teherán quiera garantías. ¿Pero quién puede garantizar una tregua? ¿Los Estados Unidos que esta semana la han violado? ¿Israel, que las viola permanentemente? Nadie puede garantizarla, ni los Estados Unidos ni Israel, al menos de una manera persuasiva y creíble.

Es más creíble una tregua firmada por Irán que una tregua firmada por Israel. Quizás esto explica que los Estados Unidos no estén exigiendo garantías de que Teherán respetará la tregua, porque la república islámica respeta los acuerdos que firma, a diferencia de los Estados Unidos o Israel.

El problema tendría solución si Israel quisiera resolver el conflicto con los palestinos, pero cada día demuestra que esta no es su intención. Y hay un factor decisivo: las elecciones israelíes se celebrarán en septiembre o en octubre, y al primer ministro Benjamin Netanyahu no le interesa la paz, ahora menos que nunca. Esto significa que aunque haya una tregua, Israel buscará la manera de violarla, porque en la víspera electoral la popularidad de Netanyahu depende precisamente de la violencia y de la guerra.

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