"Esto no es internet libre": Irán restablece parcialmente la conexión a la red

Testigos dentro del país y expertos apuntan que el régimen continúa frenando y monitorizando el acceso

Una mujer consultando el teléfono en Teherán
Marta López
Act. hace 19 min
4 min

BarcelonaDespués de 88 días de bloqueo de internet, el régimen iraní ha aliviado esta semana las restricciones de acceso a la red para el grueso de la población. El blackout ha sido el más largo de la historia del país, de hecho el más largo de la historia del planeta, y la censura continúa.

"De repente el miércoles el móvil empezó a vibrar con mensajes antiguos que entraban todos de golpe", explica a el ARA desde Teherán Farid, un joven estudiante universitario que pide no revelar su apellido. "Nos comunicamos por mensajes escritos en WhatsApp porque la red no es lo suficientemente potente para soportar una llamada de voz. Me quedé parado al ver los mensajes, y no sabía qué responderles". Unos días después del inicio del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, el joven se trasladó a Londres, y volvió al país semanas más tarde. Cuando el régimen relajó el veto digital le llegaron los mensajes de los amigos que le encargaban cosas de la capital británica.

El estudiante alerta de que tener conexión no quiere decir que en Irán internet sea libre. "Cuando cortaron internet teníamos que pagar mucho dinero para acceder a las redes VPN y poder entrar a aplicaciones como Instagram, Telegram o YouTube. Ahora la única diferencia es que puedes acceder con redes VPN gratuitas, pero el contenido continúa estando igualmente filtrado", explica el joven.

Una activista feminista que pide el anonimato por miedo a represalias también comparte con este diario su frustración. "Estuvimos más de 80 días sin acceso a internet internacional e incluso cortaron la red doméstica durante unos días. Gradualmente, el internet doméstico se ha reabierto, pero el global no lo hemos recuperado del todo: esto no es internet libre", asegura. Ante la presión de empresas y comercios que no podían trabajar sin conexión, Teherán estableció el llamado Internet Pro, que permitía acceder a páginas internacionales a un elevado coste. "Era un privilegio de clase, y de hecho muchos individuos y profesiones que podrían haber accedido no lo hicieron para protestar contra esta discriminación –explica la mujer–. Ahora que finalmente han restablecido el servicio, muchas páginas, aplicaciones y plataformas de mensajería continúuan filtradas, de manera que hay que conectarse a una VPN para acceder a ellas, y estas redes, si son gratuitas, son muy lentas. Es muy frustrante tener que esperar para acceder a internet, sobre todo si dependes de él para estudiar o trabajar", alerta.

50% de conectividad

Amir Rashidi, director de ciberseguridad y derechos digitales de Miaan Group, una organización que vela por la libertad digital, apunta que el nivel de conectividad desde Irán ha crecido hasta el 50% de los niveles normales, pero advierte que en muchas conexiones no hay tránsito de datos: "Esto significa que algunos usuarios tienen conexión, pero no pueden enviar ni recibir nada, como si hubiera una tubería sin agua". El experto lo considera más bien una operación de propaganda: "En realidad se ha restablecido internet, pero sigue sin ser accesible". Pone como ejemplo que los mensajes de texto que sirven para enviar los códigos de verificación de las cuentas de Google, Telegram o Instagram continúan bloqueados, y "sin pagar las redes VPN de pago las conexiones en realidad son lentas o no funcionan". Rashidi es contundente: "El régimen quiere aparentar que está aflojando las restricciones, pero la mayoría de los servicios no funcionan porque no puedes acceder a tu cuenta o porque la conexión es muy débil". El corte de internet, asegura, ha causado un fuerte malestar y graves problemas económicos, y por eso el régimen "debe generar una falsa sensación de alivio".

No es que los iraníes disfruten, pues, de libertades digitales. El cambio es sobre todo económico, para los muchos negocios en línea que habían perdido a los clientes por culpa del bloqueo. O para poder volver a disfrutar de las listas de canciones preferidas y de los videojuegos. Por eso Farid no las tiene todas: "Estoy contento, pero no feliz", dice. Cree que el régimen ha relajado ahora las restricciones porque el acuerdo con Estados Unidos parece muy cercano y "quieren hacernos creer que la situación se ha normalizado".

Coste económico

Para la activista feminista, el poder iraní ha tenido que ceder "porque tener el país desconectado de internet tenía un elevado coste social y económico". Recuerda que el régimen creó una red doméstica –como han hecho China o Rusia– "para controlar el movimiento de protesta, pero esto ha tenido un coste económico demasiado elevado y ha causado un auge del paro". Algunas fuentes iraníes estiman que el blackout causó la pérdida de 4 millones de puestos de trabajo directos. La mujer recuerda que Irán funciona todavía como el Gran Hermano: "El régimen iraní continúa monitorizando Instagram y Twitter y vigila a los activistas, que muchas veces, como yo misma, hemos sido interrogados por nuestra actividad en las redes".

La relajación de las restricciones coincide con los anuncios cruzados sobre la posibilidad de un acuerdo de alto el fuego entre Teherán y Washington, pero lo que queda claro es que dentro de Irán hoy no hay más margen para la protesta que antes del ataque conjunto. Al menos así lo deja claro la mujer cuando termina la conversación con este diario: "No pongas mi nombre, porque seguro que el régimen me encontraría y me detendría: han arrestado a muchos activistas políticos bajo la acusación de tener conexiones con países extranjeros".

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