Hace aproximadamente un mes, en el programa Malas lenguas, de La 1, el periodista Ernesto Ekaizer se enfureció con el presentador Jesús Cintora y abandonó el programa. Cuando le pidieron al colaborador que opinara sobre unas imágenes, dijo que no tenía nada que decir, que le habían ignorado todo el programa, que él había escrito tres libros y que se marchaba del plató.Jueves, volvió a pasar. Hacía rato que anunciaban la próxima intervención de Ekaizer a través de videollamada para hablar del caso Leire. Cuando llegó el momento, el periodista comenzó un soliloquio. El nivel de detalle de las intervenciones de Ekaizer es indiscutible. Están tan llenas de nombres propios, circunstancias, hechos, diálogos y datos que es casi imposible asimilar todo lo que dice. Ekaizer estuvo hablando durante siete minutos sin interrupciones. Siete minutos seguidos, en televisión, son muchos. Y más si es una sola persona, desde su casa, vertiendo un relato tan espeso y difícil de seguir. Cuando él mismo advirtió que le quedaba el último punto por desarrollar, Cintora le pidió brevedad. Y Ekaizer se encendió de ira: “¡Acabo de decir que es el último elemento! ¡De modo que voy a cumplir! ¡Ya lo dije yo!” Y Cintora le respondió: “Claro, y te pido brevedad, por favor”. El periodista perdió los papeles: “Mira: si te interesa te lo digo, y, si me cortas, ¡se acabó la historia y te quedas tú con tu programa!” Cintora, consciente del numerito, no sabía si celebrarlo o reconducirlo. “¿Perdón? ¿Te puedes calmar, Ernesto? Te puedo pedir brevedad...” Y el colaborador continuó obcecado con su empeño: “¡Es que tienes el don de interrumpir! ¡Si yo digo que es el último elemento, voy a decirlo! ¡Yo soy consciente de que tú tienes un problema de tiempo!”, y, intentando recuperarse del tropiezo, quiso continuar: “Entonces, lo que quiero denunciar es lo siguiente: el juez Pedraz y la defensa de Carmen Pano –el abogado Javier Gómez Bermúdez– son amigos íntimos y toman cervezas en Almagro 10 desde hace años”. Continuó explicando detalles de este vínculo hasta que sentenció: “Este país se parece cada vez más a un país donde domina la UCO, domina la UDEF y pronto van a declarar el estado de sitio en España”.Con el veredicto hecho, Cintora lo despidió: “Ernesto, calma y buenas tardes. Cal-ma. Y Ekaizer, desde el sillón de su casa, muy enfadado por este comentario final, dio un golpe a la pantalla de su ordenador. La imagen quedó negra de golpe y desapareció. Cintora lamentó: “La mala educación es lo que tiene. No se arregla. Algunos son así y seguirán.El problema no es de mala educación. O no solo. Es la degradación televisiva, más grave aún en una cadena pública. Es el flirteo constante con las formas de espectáculo heredadas del Sálvame. Es imposible que ningún análisis político resista este esperpento. Y que esto se repita dos veces en un mes. Hubo un tiempo en que los presentadores pedían disculpas a los espectadores cuando la televisión no estaba a la altura. Esto prácticamente ya no pasa nunca, porque de todo se saca partido.