El 'Washington Post', entre Escila y Caribdis

Superyate de Jeff Bezos
03/08/2026 - 22:09 h.
Jefe de Media
2 min

Ha dimitido el jefe de Opinión del Washington Post, Adam O’Neil, después de tan solo un año al mando de tan delicada sección. Cogía el timón, además, después de que su predecesor, David Shipley, hubiera dimitido, disconforme con los planes del patrón Jeff Bezos de hacer virar el posicionamiento editorial a unas posiciones mucho más liberales, exigiendo la mínima intervención del Estado en los mercados. Todavía bajo el influjo de la notable adaptación –hay que subrayarlo para los puristas: adaptación– de Christopher Nolan de la Odisea, se me ocurre que el diario se encuentra atrapado entre Escila y Caribdis. Y, como Ulises, ha escogido el riesgo cierto de ir perdiendo plumas antes que arriesgarse a sacrificar el pollo entero. Eso sí, aquí el recuento de víctimas no se limita a seis, como con la bestia mitológica cantada por Homero, ya que junto a los dimisionarios hay que sumar los sucesivos despidos que han adelgazado la redacción a la mitad. Lo que antes era una galera ufana ahora presenta un estado mucho más destartalado, pero aún capaz de dar buenas muestras de periodismo. Solo que, al otro lado del estrecho, le espera Caribdis, con sus formidables remolinos que se lo tragan todo y que, sin suficientes remeros, pueden acabar engullendo la nave al abismo de la irrelevancia.

Con menos periodistas para hacer información y una opinión pensada sobre todo para satisfacer los intereses corporativos del propietario, ¿a quién seducirá el Washington Post? Bezos ha sido errático, por decirlo suave, en su gestión del diario que pretendía salvar para alimentar su vanidad. Pero el drama es que se escucha demasiado los consejos de Calipso al oído y, en esta metáfora, la ninfa no es la resplandeciente Charlize Theron de la película sino un mucho más estropeado Donald Trump, que lo mantiene atado con la flor de loto de los contratos gubernamentales. El film es épico... y la realidad, un drama.

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