IMG 8899
17/09/2026 - 18:01 h.
Periodista y crítica de televisión
2 min

Ceuta ha colonizado gran parte de los programas informativos de las televisiones españolas. La cobertura no tiene que ver con un periodismo preocupado por la actualidad y el rigor, sino por crear este ruido de fondo, la rueda del hámster, como relato para combatir a Pedro Sánchez. Mediáticamente, la crisis migratoria ahora mismo es una herramienta al servicio de una estrategia política.Los reporteros enviados a la zona se siguen paseando por la playa llena de barracas, deshumanizando a las personas que malviven allí, convirtiéndolas en un decorado que conviene exhibir. El privilegio de la palabra lo tienen los habitantes de Ceuta. Y cada historia individual sirve para reforzar el relato global que interesa. En Espejo público, Susanna Griso conectaba en directo con un redactor que la esperaba con un chico: “Hablando de derechos constitucionales... vamos a saber cómo lo está viviendo él teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra la sanidad ceutí”. Era un joven de dieciocho años que se estaba recuperando de un cáncer. La presentadora quería saber su periplo médico en plena saturación hospitalaria en Ceuta. El reportero presentaba el drama del chico explicando que después de ocho meses de tratamiento de quimioterapia no podía salir a la calle. Griso se agarró enseguida al hilo de la conversación: “Miguel, he leído que dices que vives en una cárcel sin rejas. Después de tantos meses de tratamiento y ahora que podrías hacer una vida normal ¿Dónde está la normalidad, no?” Él lamentaba no haber podido ir a la playa ni salir de noche. El reportero reforzaba la gravedad de la situación por culpa de los brotes de diferentes enfermedades infecciosas que hay en la ciudad y que esto ponía en riesgo su salud, teniendo en cuenta la fragilidad de su sistema inmunitario. Griso añadía que también debía tener muchos problemas para llevar a cabo las revisiones médicas que le corresponden teniendo en cuenta el colapso hospitalario. Y aquí se desmontaba la película: “Bueno, en mi caso no, porque yo, desde un principio, fui a darme el tratamiento en Málaga”. Es decir, el testigo que habían elegido para cargar contra las deficiencias sanitarias que habían provocado los migrantes, resulta que no era usuario del hospital de Ceuta, ni antes ni después de la crisis migratoria. Pero el chico, que sabía qué discurso quería la televisión, aseguró que a los enfermos de la ciudad que padecían cáncer se les habían retrasado las pruebas, los tratamientos y las intervenciones quirúrgicas. Un dato que el programa no contrastó. Griso lo reforzaba explicando que era lógico, especulando que si dos personas se habían apuñalado entre ellas, requerían un quirófano de urgencia pasando por delante de los pacientes graves locales. A partir de aquí, el chico relató más problemas de los enfermos de cáncer de Ceuta haciendo énfasis en cómo se estaba priorizando la atención a los migrantes antes que a los ciudadanos españoles. Griso, compungida, le decía que entendía que se sintieran ciudadanos de segunda. Trabajo hecho: Cómo explicar la situación de la sanidad pública de Ceuta con un paciente que se trata en Málaga. Un ejemplo del rigor y del uso del drama.

stats