Todo el mundo con dos dedos de frente tiene una hipótesis bastante formada sobre quién instó el desplazamiento masivo de marroquíes al enclave español en África de Ceuta y, de repente, su retorno súbito a casa. Pero expresarlo en voz alta son higos de otra cesta y por eso este martes buena parte de las portadas intentan decir sin decir, o se fijan en quién dice y, también, en quién calla. Por ejemplo, El Mundo es el más directo: “La UE apunta a Marruecos pero valora dar más ayudas a Rabat”. Otros, como La Razón, se agarran a Robles –la única ministra socialista que tratan con algodón de azúcar por su vertiente castrense– para decir que “Rompe la posición de exculpar a Marruecos”. La gracia es que hay otro personaje en esta serial que se ha cuidado también mucho de no enfadar al régimen alauita: Alberto Núñez Feijóo. Y, claro, los diarios más sanchistas se regocijan: “Feijóo evita señalar a Marruecos” (La Vanguardia) o “El PP rechaza señalar a Rabat” (El Periódico). El gris líder popular sabe que enfadar a Mohammed VI no le conviene, si de aquí a unos meses tiene que ser él presidente en España. Debe recordar la noticia/recordatorio que le dedicó Abc el pasado diciembre: “Rabat castigará a Feijóo con más inmigración si corrige el giro de Sánchez respecto del Sáhara”. La hemeroteca, siempre vacuna contra las hipócritas gesticulaciones.
Mientras tanto, Alerta Digital les adelanta a todos por la (ultra)derecha y sigue viviendo su película bélica particular. “Ceuta no puede permitirse convertir en enemigos a los españoles que acuden a defenderla frente a la invasión de Marruecos”, dice uno de los titulares pensados para exculpar a los neofascistas que han ido a pegar a migrantes. Pero yo me quedo con esta noticia demoledora: “Unos cortes de mortadela y un panecillo, la comida de nuestros militares y policías después de horas de servicio para garantizar la seguridad en Ceuta”. Que San Chopped les ampare, si creen que este es el peor drama en la ciudad.