"La pregunta es quién nos seguirá bombardeando": palestinos de Gaza y Cisjordania no se hacen ilusiones con el gobierno de Israel

No han podido votar en las elecciones pero el resultado decidirá sobre sus vidas

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Alumnos el primer día de escuela en un centro gestionado por la UNRWA en Nuseirat, en el centro de la franja de Gaza.
01/11/2026 - 19:05 h

Barcelona"¿Qué nos debería hacer esperar que habrá algún cambio significativo con un nuevo gobierno en Israel? ¿Que nuevas siglas o nuevas cartas harán cambiar la realidad en la que los palestinos vivimos desde hace décadas? Al fin y al cabo, desde 1948, solo hemos vivido desposesión, ocupación, desplazamiento forzado y la negación de nuestros derechos más básicos". Es la respuesta de Maisara Baroud, un ilustrador de Gaza, sobre qué espera del nuevo gobierno en Tel-Aviv. "Los métodos y las justificaciones políticas pueden cambiar y los gobiernos van y vienen, pero la realidad fundamental continúa igual: los palestinos perdemos nuestras tierras, nuestros hogares, nuestra gente y el derecho a vivir con libertad y dignidad".

Después de que las elecciones del martes en Israel se hayan resuelto sin un ganador claro, los partidos están negociando posibles coaliciones de gobierno. Las urnas han mostrado una clara mayoría contra el primer ministro, Benjamin Netanyahu, pero no queda nada claro que acabe saliendo del gobierno. El bloque opositor no quiere pactar con los partidos que representan a los palestinos israelíes y la situación de bloqueo puede llevar a una repetición electoral o a una gran coalición de partidos judíos, con Netanyahu y algunos líderes sionistas opositores y sin los árabes. Los palestinos de Gaza y de Cisjordania no han podido votar en estas elecciones, pero el gobierno que de ellas surja será determinante en sus vidas.

El ilustrador, que pasó años bajo el genocidio israelí publicando cada día en Instagram un dibujo a una sola tinta para mostrar a sus amigos y familiares que continuaba vivo, constata que "desde Gaza, después de tantos años de asedio, destrucción y desplazamiento forzoso masivo es difícil encontrar esperanza en un cambio de gobierno en Israel". "Nuestras vidas –añade– son secundarias respecto a sus cálculos políticos". Y recuerda que, mientras se producen las negociaciones políticas para una coalición de gobierno, las cuestiones fundamentales permanecen: "¿Se detendrá la masacre? ¿Se acabará la ocupación? ¿Los palestinos podremos volver a nuestros hogares, rehacer nuestras vidas y vivir con los mismos derechos y dignidad que cualquier otro pueblo?".

Baroud está convencido de que no cambiará nada hasta que los altos cargos israelíes afronten responsabilidades por los crímenes que han cometido. "Si esto no ocurre, todo quedará en un cambio de caras. Los palestinos solo pedimos que nuestra existencia deje de estar en cuestión y que nuestra libertad deje de ser negociable: no pedimos simpatías, pedimos tener derecho a vivir", proclama. Y lo resume todo en una frase: "No se puede hacer una paz duradera sobre la negación del derecho a la libertad del otro".

En Cisjordania, que está sometida a una intensificación de la violencia de los colonos, que actúan impunemente contra la población palestina y que están apoyados por el ejército y el gobierno, Nisreen Azzeh no es más optimista. Ella vive en Tel Rumeida, un barrio de la ciudad de Hebrón que en 2015 fue declarado zona militar cerrada por el gobierno israelí y se encuentra sometido a una fuerte presencia militar y aislado del resto de la ciudad. Para entrar y salir, todos los vecinos deben pasar por un control militar. Azzeh y sus hijos han sobrevivido a diversos ataques de los colonos que se establecieron en un asentamiento en lo alto de una colina al lado de su casa. Su marido, que tenía un problema cardíaco, murió cuando lanzaron dentro de su casa un bote de gas lacrimógeno. Tras un ataque palestino a un control militar la semana pasada, Netanyahu ordenó expulsar de su casa y destruir las viviendas de 2.500 personas en Hebrón. "Es un castigo colectivo: han echado a todo el mundo de su casa sin que pudieran recoger sus cosas. Era gente que no había hecho nada malo. Han cerrado todos los checkpoints y no podemos ir a ninguna parte". La mujer no tiene esperanza de que las cosas cambien con un nuevo gobierno: "Ninguno de los candidatos defiende un estado palestino. Sigo las noticias y veo que ninguno de ellos acepta la solución de los dos estados, y que apoyan a las bandas judías que atacan los pueblos y ciudades palestinos y que no detendrán los ataques contra nosotros".

Mahmoud, un joven fotógrafo que vive en la ciudad de Gaza tampoco muestra ni un ápice de esperanza: "Aquí en Gaza la única duda que tenemos es quién nos bombardeará a partir de ahora, y, al final, si se marcha el malo vendrá el peor. Son dos caras de la misma moneda: tanto Netanyahu como Eisenkot quieren matar a los palestinos de Gaza". Esto no significa que no celebraría la marcha de Netanyahu: "Todo el mundo estaría contento, pero no porque se haga ilusiones con ningún otro político israelí".

El mismo sentimiento lo comparte el doctor Nabil Arouf, un traumatólogo del Hospital Al-Quds de Gaza que ahora vive en el exilio, en El Cairo. "Netanyahu no es una excepción ni un ser mutante, es uno más de los que se apropiaron de nuestra tierra, y después de las elecciones será él u otro colonizador. Todos tienen el sionismo como ideología y no podemos esperar que cambie nada. Creen que son parte de un pueblo elegido, que les prometieron nuestra tierra, y quieren construir el Gran Israel: todos son ladrones y asesinos".

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