Los ultras israelíes presionan a Netanyahu ante "la capitulación" de Trump a Irán

Parte de la política de Tel Aviv critica las negociaciones de Washington con Teherán y temen un "mal acuerdo"

Bombardeo israelí en Nabatieh, Líbano.
Catherine Carey
28/05/2026
4 min

“Las promesas de victoria de Netanyahu en Irán acaban en una capitulación gloriosa de los Estados Unidos”. “Israel entró en la guerra como socio de los Estados Unidos y la termina al margen”. Estos han sido algunos titulares de los últimos días en la prensa israelí para describir las negociaciones entre Washington y Teherán para pactar el fin de la guerra. La campaña militar que Israel presentó como una batalla existencial contra Irán se estaría cerrando con una imagen incómoda para Tel Aviv: Israel ha pasado de ser un actor clave a quedar progresivamente fuera de las conversaciones. El líder de Israel “hacé lo que yo quiera que haga”, dijo Trump la semana pasada ante la prensa. Unas declaraciones que en Israel se interpretaron como una demostración explícita de la relación actual entre ambos gobiernos. La divergencia entre los objetivos de Estados Unidos y los de Israel es evidente: Washington prioriza la reapertura del estrecho de Ormuz y la estabilización regional, Tel Aviv continúa defendiendo una estrategia de presión sostenida sobre Irán y sus aliados. “Trump quiere ver si es posible llegar a un acuerdo con Irán, mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu esperaba reanudar la acción militar”, explica a ARA Leonie Fleischmann, experta en política israelí de la Universidad Saint George de Londres. Según ella, en Israel hay una percepción cada vez más clara de que los Estados Unidos priorizan la contención regional por encima de los objetivos estratégicos israelíes.La sensación de que Netanyahu ha quedado relegado se acentuó aún más cuando Trump, el sábado pasado, mantuvo una conversación con varios líderes regionales para informarles de las negociaciones con Irán sin incluir al primer ministro israelí. Netanyahu y Trump hablaron más tarde. En paralelo, Reuters ha citado a dos responsables israelíes según los cuales el primer ministro habría admitido en conversaciones privadas la dificultad de influir en las decisiones de la Casa Blanca mientras avanzan las negociaciones con Teherán. Según estas fuentes, el mandatario israelí ha expresado preocupación por el contenido del acuerdo.En este sentido, diversos responsables políticos y de seguridad israelíes han calificado el pacto emergente de “mal acuerdo” porque, según denuncian, no aborda cuestiones clave como el programa de misiles balísticos iraníes o la red de grupos aliados de Teherán en la región. Otros alertan que el entendimiento “no sirve a los intereses de Israel” y que podría dar tiempo a Irán para recuperarse económica y militarmente, según recoge el medio israelí Channel 12. Todo, de momento en base a las informaciones publicadas por diversos medios de comunicación, pero aún sin ningún documento oficial. Crecen las críticas internas

La oposición israelí también ha aprovechado el momento para cargar contra el gobierno. El líder de la oposición Yair Lapid ha asegurado que el supuesto acuerdo “es malo para Israel, malo para la región y malo incluso para los ciudadanos iraníes”. Lapid acusa a Netanyahu de haber permitido que Washington negocie prácticamente sin coordinación con Israel y afirma que el gobierno israelí se encuentra “en el punto más bajo de su capacidad de influencia en Washington”.A esta percepción se añade una crítica creciente dentro de Israel, especialmente en sectores de la derecha política y del aparato de seguridad, que consideran que las promesas iniciales de Netanyahu no se han cumplido. El régimen iraní se mantiene, conserva una parte significativa de su arsenal balístico y mantiene su influencia regional.A estas alturas, el acuerdo todavía no está cerrado pero, según las últimas informaciones, Irán podría aceptar entregar sus reservas de uranio enriquecido y reabrir el estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento de sanciones y del final del bloqueo norteamericano sobre puertos iraníes. Las cuestiones más sensibles del programa nuclear quedarían pendientes de negociación durante un período de sesenta días y todavía no está claro si el acuerdo abordará los misiles iraníes o el apoyo a los grupos armados regionales, uno de los principales puntos rojos para Israel.El frente del Líbano, un objetivo político para Netanyahu

Es precisamente en este contexto que el frente del Líbano ha adquirido una importancia central. En las últimas horas, Israel ha intensificado las operaciones militares contra Hezbollah en el sur del Líbano y en el valle de la Becá.“Hay preocupaciones reales de seguridad en la frontera norte, pero al mismo tiempo, Israel debe celebrar elecciones antes de octubre y Netanyahu también está actuando con cálculos políticos internos”, describe Fleischman. Según el analista, la imagen del primer ministro como “Mr. Security” ha quedado muy erosionada desde los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023 y ahora también por los resultados de la guerra con Irán. “La escalada en Líbano se puede entender como un intento de reconstruir esta imagen y mantener la relevancia política”, concluye. En este equilibrio frágil, mientras Washington y Teherán siguen definiendo un acuerdo e Israel parece tener poca capacidad de influencia directa, el Líbano funciona como espacio político. Un espacio donde Netanyahu intenta preservar su poder a través del frente más activo: el del norte.

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