Putin se desencanta con Trump y vuelve a ver a EEUU como rival

Rusia no confía en el diálogo sobre Ucrania con Washington tras tomar nota de la operación contra Irán

Moscú"Estados Unidos no quiere aliados, sino vasallos, y Rusia no puede aceptar ese marco de relaciones." Estas palabras de Vladimir Putin en el 2015 resuenan cada vez con mayor fuerza entre los analistas rusos desde el ataque estadounidense a Irán. La agresión en pleno proceso de negociación ha alarmado a Moscú, que duda de la utilidad de dialogar con Donald Trump. Tras un año de acercamiento, Washington vuelve a revelarse como un adversario geoestratégico y el Kremlin se convence de que no puede esperar nada sobre la resolución de la guerra de Ucrania.

"Lo que está ocurriendo en Irán demuestra que no podemos confiar en que ningún acuerdo diplomático con Estados Unidos solucione nuestros problemas", dice Fiódor Lukiánov, uno de los expertos en política exteriores más cercanos al gobierno ruso. El escepticismo con el presidente estadounidense ha dado paso a la desconfianza. Según Dmitri Trenin, antiguo coronel de inteligencia ruso y experto en relaciones internacionales, Trump es un socio "poco fiable" y es necesario tratar cada palabra y cada documento firmado por él "con cautela", ya que sus compromisos "no garantizan nada".

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Una cautela que se extiende también a sus negociadores con Rusia, Steve Witkoff y Jared Kushner, los mismos que no pudieron o no quisieron impedir que su jefe tirara por la borda las conversaciones con Teherán. "Negociar con Estados Unidos de la forma que se hizo durante la Guerra Fría es imposible. No negociarán con nadie en igualdad de condiciones porque no consideran a nadie su igual", añade Trenin. Desde ese punto de vista, Trump está llevando a Washington a un "choque" con Moscú. Considera que el líder de la Casa Blanca está intentando imponer una "hegemonía mundial 2.0" y que el de Ucrania es sólo otro frente a esta batalla. Por eso concluye: "América no es un mediador, sino un actor clave del bando enemigo".

Otro elemento del ataque a Irán que ha hecho estremecer a los despachos del Kremlin ha sido la estrategia de decapitar la cúpula del régimen de los ayatolás. El experto ruso en geopolítica Ivan Timoféiev, del influyentethink tankClub Valdai, advierte que los dirigentes rusos pueden convertirse en "objetivos fáciles" por culpa de "las lagunas en la contrainteligencia" y las "debilidades en los sistemas de defensa aérea". Según algunos comentaristas, esta precaución explicaría por qué Putin raramente se ha dejado ver por la administración presidencial en los últimos días e incluso por qué se ha cortado internet en el centro de Moscú.

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Sólo contra Occidente

El consenso entre los analistas del oficialismo ruso es que es necesario ayudar a los países víctimas del intervencionismo de Trump, si bien Rusia debe centrarse en su guerra porque nadie vendrá a socorrerla. "Irán actualmente está manteniendo nuestro segundo frente. Debemos mantener el primero y no dejarnos llevar de nuevo por promesas de vaqueros y chicles", escribe Dmitri Popov, columnista delMoskovski Komsomolets, que evoca la fiebre por estos productos occidentales durante el período soviético.

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Esto se traduce en un axioma que el propio Putin ha repetido en varias ocasiones: "Hay que seguir luchando en Ucrania hasta conseguir nuestros objetivos". Según Trenin, no cabe esperar que nadie conceda nada a Rusia ni se puede confiar en ninguna garantía de seguridad, sino que es necesario asegurarlas por medios militares. Asimismo, Timoféyev celebra la "terquedad" del Kremlin en las negociaciones de paz y se muestra partidario de no hacer ninguna cesión a Kiiv ya Washington porque lo aprovecharán para exigir más demandas. "La lección iraní sólo refuerza esa percepción", concluye.

Después de tres semanas de conflicto en Oriente Medio, Moscú finalmente ha admitido que las conversaciones con Ucrania están "suspendidas" mientras Estados Unidos sigue enfangado en Irán. Habiéndose evaporado lo que en Moscú se bautizó como "el espíritu de Alaska", el entendimiento de que los estadounidenses habían aceptado los términos rusos para terminar la guerra, ahora la sensación es que Trump quiere abandonar finalmente la mediación porque lo ve como un callejón sin salida. Y Putin, aunque públicamente se resiste, también cada vez ve menos posible obtener algo positivo del diálogo.

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Sin futuro en la cooperación económica

El desencanto del Kremlin con Washington se fundamenta en gran parte en el ámbito económico. Pese al reciente levantamiento parcial de las restricciones al petróleo ruso, el endurecimiento de las sanciones, el pasado otoño, fue un jarrón de agua fría para Moscú. "Es puro bidenismo", dijo el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, quien criticó que el objetivo de Estados Unidos sea el control de la energía mundial y aseguró que no veía "un futuro prometedor" a la cooperación económica entre ambos países.

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El desengaño con Trump no es una novedad en Rusia. Ya en el 2016, su primera victoria electoral se recibió con botellas de champán en algunos despachos de la Duma y algunos propagandistas aseguraron que se pasearía por Moscú con banderas estadounidenses. Entonces la decepción llegó en forma de sanciones. Ahora, frustradas las expectativas iniciales y las grandes perspectivas de deshielo, desde la televisión estatal rusa hay incluso quien lamenta que el francotirador que intentó asesinar al candidato republicano durante la campaña no apuntase unos centímetros más a la derecha.