Putin viaja a China cuatro días después de la visita de Trump
PekínChina presume de ser el centro de la diplomacia mundial y acumula visitas de los principales mandatarios. Después de despedir a Donald Trump hace cuatro días, esta noche dará la bienvenida al presidente ruso, Vladímir Putin. Xi Jinping no ha tenido prácticamente tiempo de guardar la alfombra roja reservada a los visitantes destacados que ya está recibiendo a su principal aliado, que estará en Pekín dos días.
Los mandatarios celebrarán el 25º aniversario del Tratado de Amistad entre los dos países, firmado en 2001, y mantendrán una agenda dominada por las cuestiones bilaterales. Aunque se espera que firmen acuerdos relacionados con la economía, sobre la visita planea el reciente encuentro entre Trump y Xi Jinping. Los resultados de esta reunión y la crisis derivada del ataque estadounidense a Irán, aliado tanto de Moscú como de Pekín, centrarán parte de las conversaciones.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró el viernes que el viaje será "una buena oportunidad para compartir opiniones sobre los contactos que los chinos mantuvieron con los estadounidenses". Desde Pekín se destaca que la reunión y las relaciones entre Rusia y China aportan “más estabilidad” al escenario internacional.
La debilidad de Putin
Putin llega a China en un momento de debilidad. Ucrania ha comenzado a recuperar territorio de las tropas rusas y también ha conseguido que sus drones lleguen a los barrios de Moscú e impacten en puntos estratégicos, como refinerías. China fue el hermano pequeño de Rusia durante décadas, pero ahora la relación se ha invertido. Las sanciones internacionales impuestas a Rusia han convertido al gigante asiático en su principal socio comercial. En 2025 el comercio bilateral superó los 240.000 millones de dólares. China compra una cuarta parte de las exportaciones rusas y es el principal comprador de gas y petróleo rusos. Putin querría cerrar un acuerdo para la construcción de un nuevo gasoducto, que se sumaría a los dos ya existentes y que conectaría los yacimientos de Siberia con China, pasando por Mongolia.
Se espera que Xi y Putin hagan una demostración de buena sintonía. El presidente chino seguramente no negará el tratamiento de “amigo” a Putin, una palabra que evitó pronunciar ante Donald Trump. Los dos países mantienen una relación de “amistad sin límites” declarada en 2022, semanas antes de la invasión rusa a Ucrania. China nunca ha condenado aquella invasión. La UE considera que el apoyo económico y político de Pekín a Moscú debilita a Europa.
¿Epicentro de la diplomacia?
Trump y Putin no son los únicos mandatarios que visitan el gigante asiático para entrevistarse con Xi Jinping. En los últimos meses el presidente chino ha recibido a los presidentes francés y español y a los primeros ministros del Reino Unido y de Irlanda, sin olvidar a los líderes de Canadá o Corea del Sur.
Los medios chinos, todos estatales, presumen de que China se está convirtiendo en el epicentro de la diplomacia mundial. Un editorial del Global Times asegura que la capital china está “emergiendo rápidamente como el punto central de la diplomacia mundial” y que es excepcional que los líderes de Estados Unidos y Rusia visiten China en el plazo de una semana. El rotativo también destaca que la visita a Pekín de los otros cuatro países con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU muestra el peso del gigante asiático en el escenario internacional.
A pesar de ello, la visita de Putin se enmarca en la normalidad, ya que el presidente ruso viaja a China cada año, casi siempre en primavera. Desde que Xi asumió la presidencia, los dos mandatarios se han reunido más de 40 veces, entre visitas oficiales, asistencias a conmemoraciones y encuentros en foros. Xi Jinping, por su parte, ha realizado importantes visitas de estado a Rusia en 2015, 2019, 2023 y 2025.
La visita de Donald Trump sí que fue más excepcional, porque era la primera de un presidente de los Estados Unidos en casi diez años. El norteamericano retrasó el viaje de Estado a Pekín previsto inicialmente para el mes de abril.
El resultado de tanta reunión con Xi Jinping de momento no pasa de acuerdos comerciales. El papel de China en el escenario internacional no se ha traducido en ningún papel mediador ni en Gaza, ni en Ucrania, ni de momento en el golfo Pérsico.
Pekín parece más interesado en su agenda que en resolver conflictos internacionales. De la visita de Donald Trump, China ha destacado la advertencia de que Taiwán puede ser fuente de conflicto con los Estados Unidos si Washington diera apoyo a la independencia de la isla. Pero la Casa Blanca no ha defendido nunca la independencia taiwanesa, ni alejarse de la adhesión a la “política de una sola China”. Aunque Donald Trump tiene una posición más débil que Biden de apoyo a Taiwán, hay que ver si realmente corta la venta de armamento y rebaja el apoyo al status quo actual.
Taiwán lidera el diseño y fabricación de la industria de microchips y por su estrecho circula gran parte del tránsito de mercancías mundial. Para los Estados Unidos sería difícil dejar esta industria en manos chinas. Permitir la anexión de Taiwán provocaría una crisis en las relaciones con Japón y Corea del Sur y redibujaría el poder de los Estados Unidos en el Indopacífico.