Guerra en Europa

Putin promete más guerra, a pesar de la fatiga de los rusos: "Nuestro deber es la victoria"

El presidente ruso ignora los problemas sociales y económicos en la presentación del programa electoral de su partido

22/08/2026 - 16:56 h.

MoscúVladímir Putin no solo no cree que la obstinación en continuar la guerra de Ucrania hasta las últimas consecuencias pueda ser un lastre de cara a las elecciones legislativas del 20 de septiembre, sino que lo considera un reclamo. El presidente ruso ha dedicado gran parte del discurso en el congreso de su partido, Rusia Unida, a defender la necesidad de conseguir la victoria. Aunque el acto debía servir para presentar el programa de campaña, Putin ha pasado por alto las grandes preocupaciones de los ciudadanos y ha evitado hacer ninguna promesa concreta para revertir la mala situación económica o los bloqueos de internet.

La formación del líder del Kremlin llega a las primeras elecciones a la Duma en tiempo de guerra en uno de los peores momentos en las encuestas. Actualmente, tiene cerca de un 35% de intención de voto, después de haber tocado fondo en marzo, cuando cayó hasta el 30%, el peor dato desde febrero de 2022. Medio año antes, había obtenido casi el 50% de los sufragios. Estas malas previsiones, sumadas al hecho de que dos de cada tres rusos son partidarios de conversaciones de paz, llevaban a algunos analistas a pronosticar que el presidente ruso rebajaría las menciones al conflicto e intentaría seducir al electorado con compromisos. Pero no ha sido así. “El deber de Rusia Unida es hacer todo lo posible para conseguir la victoria en la Operación Militar Especial”, ha dicho Putin, que ha acabado su intervención con el grito “¡la victoria será nuestra!”.

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Putin solo se ha referido a una de las inquietudes de los rusos: los ataques de drones ucranianos. Pero lo ha hecho para señalar que son una muestra de la desesperación de Volodímir Zelenski. “Cuanto más difícil se vuelve la situación en el frente para el enemigo, más brutales y bárbaros se vuelven los ataques del régimen de Kiev”, ha afirmado. Es decir, las oleadas de cientos de aparatos contra territorio ruso que cada noche están provocando cifras récord de muertos civiles no obligan a replantear su estrategia militar, sino que son una confirmación del inminente triunfo del ejército ruso. “Estoy seguro de que nuestros soldados no nos decepcionarán”, ha rematado.

Aún más, Putin ha querido mojar pan en las disputas políticas internas de Ucrania, a raíz de la petición del exministro de Defensa, Mikhailo Fédorov, para que Zelenski convocara elecciones. El presidente ruso, que hace tiempo que reclama que los ucranianos vayan a las urnas como una manera de debilitar la cohesión del país y propiciar la derrota política de su enemigo, ha vuelto a intentar presionarlo. “Ni siquiera en las circunstancias más difíciles nos desviaremos de los principios de la soberanía popular, celebraremos elecciones desde Vladivostok hasta el Donbás.”, ha proclamado, en alusión a la negativa de Kiev de organizar unos comicios en plena guerra.

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Sin respuesta al malestar social

Rusia Unida había ido aplazando la publicación de su programa electoral ante la evidencia del malestar social con sus políticas. Las crecientes restricciones a internet han dificultado el día a día a los empresarios y han indignado sobre todo a los más jóvenes, y toda la ciudadanía está sufriendo las consecuencias de la escasez de gasolina y de la inflación. Pero Putin niega los signos de alarma. “Rusia se está desarrollando a pesar de todas las dificultades, lanzando proyectos a gran escala para desarrollar la economía, la defensa y la administración pública.”, ha declarado.

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El presidente ruso se ha limitado a enumerar una serie de prioridades vagas para Rusia Unida: “El apoyo a las familias con hijos, la construcción de una economía fuerte o la defensa de los valores y las tradiciones”. La única promesa concreta la ha hecho el presidente del partido, Dmitri Medvédev, que ha apuntado que su objetivo a medio plazo es subir el salario mínimo hasta los 35.000 rublos mensuales, el equivalente a unos 350 euros. Es lo mismo que ya había anunciado Putin durante la campaña de las presidenciales de 2024. “Rusia Unida nunca ha hecho promesas vacías”, había presumido unos minutos antes el líder ruso.

A pesar del convencimiento de que la población le da apoyo y del triunfalismo sobre la situación socioeconómica, algunos síntomas demuestran que hay nerviosismo en el Kremlin. Después de incrementar la represión contra el único partido pacifista que había permitido inicialmente concurrir a las elecciones, Yábloko, ahora la justicia rusa está empezando a vetar candidatos populares de la oposición sistémica. Primero excluyó del proceso al diputado del Partido Comunista Mijaíl Matviéiev, de Samara, que en 2022 se había opuesto a la guerra, aunque más tarde se había retractado. Y el viernes, en Sarátov, la policía detuvo a Nikolái Bondarenko, también comunista, que había conseguido muchos seguidores en la red con un discurso contra la desigualdad social.