Rusia declara en busca y captura al fundador de Telegram, Pável Durov
Los servicios secretos lo acusan de facilitar el reclutamiento de jóvenes para cometer actos terroristas
MoscúLos servicios de seguridad rusos continúan la cruzada contra Telegram y su fundador, Pável Dúrov. Mientras el Kremlin y sus tecnócratas se resisten a enterrar definitivamente la aplicación, conscientes de lo popular que es en el país, el FSB —la antigua KGB— tira por la calle del medio, acusa a su máximo responsable de “colaborar con actividades terroristas” y lo pone en busca y captura. Según los espías, la plataforma no ha hecho nada para evitar que los servicios secretos ucranianos utilicen un chatbot de citas para captar a jóvenes y adolescentes rusos con el objetivo de llevar a cabo “acciones de sabotaje y terrorismo, asesinatos en masa y operaciones de ciberfraude”.
Según el FSB, durante el último año, 46 rusos de entre 12 y 22 años han sido atraídos a cometer actos terroristas a través del canal Daivintxik, muy utilizado en Rusia entre los jóvenes para conocer gente. Aseguran que los agentes de la inteligencia ucraniana se hacían pasar por chicas para intentar ganarse la confianza de los chicos y que hicieran clic en enlaces de phishing. Una vez caían en la trampa, los volvían a contactar simulando ser funcionarios de seguridad rusos, los amenazaban y les exigían que cometieran delitos.
Las supuestas pruebas de los crímenes, paradójicamente difundidas por el Comité de Investigación ruso en su perfil de Telegram, muestran a jóvenes confesando haber sido víctimas de intermediarios anónimos. Otra de las paradojas es que los medios estatales rusos han publicado chats que demostrarían los métodos de los servicios especiales ucranianos, pero en las imágenes se observa que la interfaz no es la de Telegram, sino la de VKontakte, el Facebook ruso. De hecho, Daivintxik continúa accesible en VK y en Max, el servicio de mensajería desarrollado recientemente por el Kremlin con el objetivo de desbancar a sus competidores extranjeros. Y aún un último elemento paradójico es que Telegram es una de las redes preferidas por los espías rusos para reclutar saboteadores en el exterior.
A raíz de esta acusación, Rusia ha incluido a Dúrov en la lista de personas buscadas internacionalmente. El creador de Telegram, nacido en territorio ruso, pero con pasaporte de los Emiratos Árabes Unidos y de Francia, reside actualmente en Francia, según las autoridades de Moscú. En el caso improbable de que sea extraditado a su país de origen, se enfrentaría a una pena de prisión que podría oscilar entre los cinco o seis años y la cadena perpetua. Cuando la policía francesa detuvo a Dúrov hace dos años acusado de cooperación insuficiente con las autoridades, el Kremlin ridiculizó estas afirmaciones y Vladímir Putin calificó la fiscalía de París de “selectiva”.
Como respuesta, este miércoles, el perfil oficial de Telegram en X se ha limitado a publicar una foto de Dúrov haciendo la peineta a la cámara. El empresario anunció a principios de año que Rusia había abierto una investigación penal contra él y les recriminó que fabricaran pretextos para restringir el acceso a su aplicación en un intento de “suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión”. De hecho, anteriormente, Dúrov ya había recibido multas millonarias por no eliminar canales en los que presuntamente se facilitaban actos terroristas o en los que se difundía contenido LGTBI, considerado extremista en Rusia.
Choque entre los tecnócratas y los espías
Hace unos meses, el Kremlin ordenó bloquear la plataforma de mensajería mientras no colaborara con las agencias de seguridad rusas. Actualmente, los usuarios solo pueden acceder a través de una red VPN, que permite burlar la censura. De todos modos, el lunes, el portavoz presidencial Dmitri Peskov afirmó que las negociaciones con la compañía todavía continuaban, si bien los representantes de Telegram no parecían dispuestos a ceder.
Esta resistencia del entorno político de Putin a vetar definitivamente la plataforma choca con la discrecionalidad del FSB, decidido a acabar de una vez por todas con una herramienta que se escapa de su control. La Administración Presidencial no quiere dar la puntilla final a Telegram porque los ciudadanos la utilizan en masa para comunicarse e informarse. El creciente bloqueo de internet es una cuestión muy impopular en Rusia, que está provocando en buena parte la caída del partido del presidente en las encuestas cuando faltan menos de dos meses para las elecciones legislativas. La medida tampoco agrada al entorno del ejército ruso. Los blogueros militares se quejan de que Telegram es todavía el medio preferido de los soldados para comunicarse en el frente de manera rápida y secreta, y lamentan que no existe una alternativa lo suficientemente segura y eficaz para sustituirlo.