Trump quiere aumentar un 40% el gasto militar de los EE.UU. en plena guerra contra Irán
El presidente presenta al Congreso una partida de 1,5 billones de dólares para defensa y un recorte de 73.000 millones en programas sociales
WashingtonDespués de dirigirse a la nación para pedir más tiempo y paciencia para acabar la guerra contra Irán, Donald Trump mira ahora al Congreso para pedir más dinero. La Casa Blanca ha presentado este viernes un presupuesto para gastar 1,5 billones de dólares en defensa en 2027. Si se aprueba, se trataría de la partida más alta de la historia moderna, con un aumento del 40% respecto a las cuentas de este año. Aunque el paquete no está directamente vinculado con el conflicto en Oriente Medio, coincide con el primer mes de guerra. Se calcula que solo las primeras 100 horas de campaña –que comenzó el 28 de febrero– Washington había gastado un mínimo de 3.700 millones de dólares, es decir, unos 888 millones de dólares cada día.
La previsión del gobierno republicano sería compensar el incremento con un recorte de 73.000 millones de dólares, que implicaría eliminar algunos programas sobre temas como el cambio climático, el servicio meteorológico, la vivienda y la educación. Trump volvió a la Casa Blanca con la promesa de America first y priorizar a los estaduounidenses, pero ahora quiere desinvertir en ayudas para sus ciudadanos y dedicarlas a conflictos exteriores.
Los días antes de presentar el presupuesto, Trump ya había comentado a sus asesores en una comida privada la necesidad de convertir el gasto militar en una prioridad nacional. Aunque fuera a costa de programas sociales como el Medicaid y el Medicare, destinados a ayudar a pagar el seguro médico. "No nos podemos ocupar de las guarderías, de Medicaid, de Medicare y de todas estas cuestiones individuales. Lo pueden hacer los estados. Somos un país grande [...] Estamos librando guerras. No nos podemos ocupar de las guarderías", dijo el presidente. Las declaraciones que hizo durante el encuentro las compartió la Casa Blanca por error en su canal de YouTube y después las eliminó.
El presidente ya ha desmantelado buena parte de la agencia de emergencias meteorológicas, la FEMA, y ha provocado inquietud en cuanto a la capacidad del país de prevenir futuros desastres meteorológicos. El 2025 estuvo marcado por las inundaciones mortales de Texas con al menos 119 muertos y más de 160 desaparecidos. Por otra parte, el presidente ya ha reducido buena parte de los programas de ayudas sociales del departamento de Educación.
En cuanto a la vivienda, una de las pocas medidas que ha aplicado Trump para intentar solucionar la crisis que sufren los estadounidenses es aprobar un decreto ley que prohíbe que los gigantes de Wall Street compren edificios para alquilarlos. Sin embargo, deja un vacío legal que sí les permite construir vivienda para dedicarla a alquiler. En los últimos años en EE.UU. se ha visto cómo las grandes firmas de capital privado como Blackstone ya habían dejado de apostar por la compra de edificios y se habían pasado directamente a la construcción con finalidad de alquiler.
Recorte de programas sociales
El recorte de programas sociales para incrementar el gasto de defensa para el año fiscal 2027 se sumaría también al desangramiento que provocó Trump el año pasado con su Big Beautiful Bill. Se calcula que esta ley fiscal dejará a más de 11 millones de estadounidenses sin cobertura médica para 2034. Como el presidente quería prorrogar las rebajas de impuestos para las empresas que aprobó durante su primer mandato, tenía que recortar de algún sitio. Y por eso recortó aproximadamente un billón de dólares del Medicaid –uno de los programas para poder recibir asistencia médica en un país sin sistema de salud pública– y redujo las ayudas alimentarias para los más vulnerables.
La One Big Beautiful Bill ya preveía aumentar la deuda pública en más de 3,3 billones de dólares, y, ahora, el presupuesto de defensa que ha presentado Trump amenaza con inflarlo aún más. Por no hablar de cómo el déficit que ha creado el primer mes de guerra también impactará en la deuda del país. Una de las otras promesas de campaña del republicano era reducir la deuda pública de los Estados Unidos, y bajo esta supuesta premisa Trump dejó que Elon Musk pasara la motosierra por las agencias federales los primeros meses de gobierno. Una oleada de despidos que también sirvieron para purgar el funcionariado.
Hegseth destituye al jefe del estado mayor del ejército
La purga, sin embargo, continúa. El jueves, el Pentágono confirmó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había despedido al jefe del estado mayor del ejército de los Estados Unidos, Randy George. La destitución se produce en un momento en que la guerra de Irán se está alargando más de lo previsto y en que ya se han desplegado tropas especializadas en operaciones terrestres en la región. A pesar de que hacer rodar cabezas es una costumbre en las presidencias de Trump, destituir al jefe de una rama militar en tiempo de guerra es un hecho poco habitual.
George se suma a la lista de ceses impulsados por Trump y Hegseth dentro del esqueleto militar. Hace un año el presidente y su secretario de Defensa ya hicieron caer al general de las fuerzas aéreas Charles Q. Brown Jr., que también era el jefe del estado mayor conjunto; la almirante Lisa Franchetti, la primera mujer en dirigir la marina; el general James C. Slife, vicepresidente de las fuerzas aéreas, además de los principales asesores jurídicos del ejército de tierra, de la marina y de las fuerzas aéreas. A las destituciones también se deben sumar las renuncias: en medio de las ejecuciones extrajudiciales contra supuestas lanchas narcos en el mar Caribe, el almirante Alvin Holsey dimitió como jefe del Comando Sur (Southcom) poco más de un año después de haber asumido el cargo.