Trump vuelve a alargar el ultimátum a Irán, ahora hasta el 6 de abril: "Las negociaciones van muy bien"

La Casa Blanca asegura que Teherán le está "suplicando un acuerdo" y que las conversaciones continúan, pero Irán lo niega

El presidente Donald Trump durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
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WashingtonCuando faltaban menos de 24 horas para que se agotara el ultimátum que Donald Trump había impuesto a Irán, el presidente estadounidense ha vuelto a ampliarlo diez días más. El magnate pospone su amenaza de atacar las infraestructuras eléctricas del país hasta el 6 de abril a las ocho de la tarde, hora de Washington, si Teherán no abre antes el estrecho de Ormuz. La decisión la ha comunicado a través de Truth Social, donde ha publicado un mensaje "a petición del gobierno iraní" como una "prueba" de que no escalará la ofensiva hasta la fecha acordada. A pesar de que el régimen iraní ha negado en reiteradas ocasiones cualquier tipo de diálogo con los Estados Unidos, el presidente estadounidense ha planteado el nuevo plazo como una petición de sus interlocutores y ha asegurado que las conversaciones "están yendo bien". "Las negociaciones continúan y, a pesar de declaraciones erróneas en sentido contrario por parte de los medios de fake news y de otros, van muy bien", ha escrito este jueves por la tarde.

El alargamiento del ultimátum al régimen de los ayatolás se produce en un momento en que los Estados Unidos están reforzando su presencia militar en la región. En estos momentos, el Pentágono ya ha movilizado unos 7.000 soldados adicionales en la región: dos unidades de marines MEU (Marine Expeditionary Unit, en inglés) de unos 2.200 efectivos cada una, y los paracaidistas de élite de la 82ª división aerotransportada. Estos últimos están preparados para poder estar en el lugar en un plazo de 18 horas, y los marines que van a bordo de los buques anfibios USS Tripoli y USS New Orleans tienen previsto llegar este viernes, justo cuando expiraba la primera ampliación del ultimátum. El otro contingente, a bordo del USS Boxer, todavía tiene unas cuantas semanas de navegación para llegar al lugar y poder actuar en caso de que fuera necesario.

Estas idas y venidas en las amenazas y los tiempos que marca la Casa Blanca recuerdan mucho los meses previos a la guerra. El presidente estuvo un mes y medio lanzando mensajes contradictorios contra el régimen, mientras aprovechaba para ir construyendo el despliegue militar que después usaría para atacar a Irán el 28 de febrero. Mientras se dilataban las negociaciones con los ayatolás en Suiza y Trump enviaba amenazas confusas a través de Truth Social, el presidente ganaba un tiempo preciadísimo para que primero el portaaviones Abraham Lincoln y después el Gerald Ford pudieran ganar posiciones. Con este precedente, y teniendo en cuenta que las dos veces que Washington ha atacado a Irán los dos países estaban negociando, a los iraníes se les hace difícil confiar en la palabra de los estadounidenses. Especialmente, después de que este jueves el secretario de Defensa, Pete Hegseth, volviera a defender la "diplomacia de las bombas".

Hegseth ha hecho estas declaraciones durante la primera reunión de gabinete que celebra el gobierno desde que comenzó la guerra. Hegseth y el secretario de Estado, Marco Rubio, eran las dos figuras que flanqueaban esta mañana a Trump durante el encuentro. Una vez más el republicano insistía en que el enemigo había "estado derrotado" y que "está suplicando un acuerdo". Con estas palabras, añadía (al menos, de cara a la galería) todavía más presión al régimen para que aceptara su plan de paz, advirtiéndole que si no lo hacía les seguirían "aniquilando".

Pero lo cierto es que una de las cuestiones que más está salpicando a Trump en este conflicto –ahora a punto de cumplir un mes– es el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha hecho subir el precio del barril Brent a máximos desde 2022. Recientemente, Teherán ha dejado pasar por este cuello de botella marítimo diez petroleros con bandera pakistaní. El republicano lo ha querido interpretar como una señal de que los iraníes quieren negociar y lo ha calificado de "regalo" de Teherán. El régimen, sin embargo, hace tiempo que dice que permitirá navegar por este paso marítimo todos los barcos de países "no hostiles" con Teherán.

Pakistán, junto con Turquía y Egipto, es uno de los países que está sirviendo de puente entre las dos partes. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, confirmaba este jueves que los estadounidenses están negociando con los iraníes a través de los canales diplomáticos pakistaníes y que fueron estos quienes hicieron llegar la propuesta de 15 puntos a Irán. Un plan que el régimen rechazó públicamente con un comunicado claro: "No llaméis acuerdo a vuestra derrota".

El relato de la Casa Blanca continúa siendo que la capacidad de Irán ha quedado "prácticamente destruida". El vicepresidente JD Vance, que apenas ha hablado desde que comenzó el conflicto, ha emergido como el posible negociador de Washington de cara a unas negociaciones vis-a-vis con miembros del régimen. Vance ha admitido que hay conversaciones y posibles vías de negociación, pero ha insistido en que cualquier decisión estará orientada a garantizar que Irán no llegue a tener armamento nuclear. "Cuando hablamos de opciones, es importante que el pueblo estadounidense entienda para qué. Son opciones para asegurar que Irán no tenga nunca un arma nuclear", ha dicho.

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