Persiste el debate sobre los comedores escolares: ¿quién los gestiona mejor?
Los consejos comarcales van acaparando progresivamente el servicio ante la preocupación de muchas familias que piden más control sobre los menús y el monitoreo
LleidaEl servicio de comedor en las escuelas públicas es siempre motivo de debate. El elevado coste de su gestión, la política de menús, el origen de los alimentos, el seguimiento… Los frentes son múltiples. El debate es, desde hace años, una constante en todas partes y con una tendencia muy clara: la administración pública, representada por los consejos comarcales, va acaparando progresivamente el control y la gestión de este servicio, a pesar de las reticencias de algunos ayuntamientos y, sobre todo, de las familias de alumnos. Las familias critican la mercantilización de una actividad que consideran esencial para el desarrollo de sus hijos y reclaman más participación sobre sus decisiones. “Es un espacio que ocupa más de dos horas y requiere que esté bien construido, bien acompañado, que devenga un tiempo lectivo bien pautado para evitar conflictos”, argumenta la directora de las Asociaciones Federadas de Familias de Alumnos de Cataluña (AFFAC), Lidón Gasull, que lamenta la preeminencia de un “sistema de comedor completamente privatizado y externalizado, que no está ligado directamente al centro”. Gran parte de los motivos de esta realidad es que el servicio, antes siempre gestionado por las familias o las mismas escuelas, lo es ahora mayoritariamente por los consejos escolares, que lo confían a empresas privadas a través de licitaciones públicas.
Según datos de la AFFAC, en la demarcación de Lleida los comedores gestionados por las AFA o los ayuntamientos (73) son poco más de la mitad de los que controlan los consejos comarcales (131). La Noguera es uno de los ejemplos más extremos, donde prácticamente todos los centros de la comarca (26) tienen confiado el comedor a la administración y, consecuentemente, subcontratado a una sola empresa privada que genera 1.300 menús diarios. En la otra cara de la moneda, está el Segrià, donde resiste la voluntad de muchas familias de controlar (directa o indirectamente) este servicio. Hoy en día, el consejo comarcal tiene adjudicadas dos grandes firmas (Comertel y Aramark) a poco más de cuarenta comedores escolares, mientras que una treintena se siguen gestionando desde las AFA. En la comarca, hay aún dos municipios que gestionan el comedor directamente desde el ayuntamiento. Corbins es uno de ellos. “Reconozco que somos una minoría, que estamos fuera del marco que nos propone el consejo comarcal, pero nosotros nos debemos a la voluntad de la AFA de mantener este modelo”, reivindica el alcalde de Corbins, Jordi Verdú, que admite ciertas presiones del ente comarcal para incorporarse al modelo colectivo.
Según un estudio elaborado por la AFFAC en el año 2019, en los comedores escolares gestionados por las AFA, el precio del comedor era más bajo que los gestionados por la administración pública y la satisfacción de las familias era más alta. A pesar de todo, según afirman, las presiones para ceder al sistema de licitación pública es progresivamente más intenso. “Cada vez, piden más documentación para justificar nuestro servicio”, admiten fuentes de las AFA. Y es que aún no hay una normativa que regule y actualice el servicio de comedor. “Dependemos de un decreto de 1996, completamente obsoleto”, denuncia Gasull.
Poco a poco, las gestiones directas de los comedores van cayendo. El último ha sido el de Fondarella, que durante muchos años lo ha gestionado directamente el ayuntamiento y que, para el próximo curso, se incorpora a la licitación del consejo comarcal del Pla d'Urgell. “Los costes son cada vez más elevados y nosotros no podemos continuar asumiéndolo”, lamenta el alcalde, Xavier Acosta, que reconoce que el servicio adjudicado a las empresas privadas está cada vez más fiscalizado y que su calidad ha mejorado sustancialmente en los últimos años.
Es, de hecho, la presión (y las reiteradas quejas) de las familias las que han hecho que las licitaciones incluyan unas bases de concurso cada vez más exigentes. Precisamente, en las Garrigues se está preparando una nueva licitación que afectará al comedor de todas las escuelas de la comarca de los próximos años y un amplio grupo de AFA se han unido para exigir ante el consejo un mejor servicio. “Estamos hartas de Comertel”, aseguran portavoces de las asociaciones, muy descontentas tanto con la calidad de la comida de los últimos años, como con los menús y la monitorización que ofrece esta firma de Barcelona. El consejo está ahora redactando unas nuevas bases y prometen incorporar “todo aquello que nos pidan las AFA dentro de un marco legal”, como la exigencia de utilizar productos de proximidad y suprimir las líneas frías. "Por primera vez, la propuesta económica de la empresa licitadora no será un elemento puntuable”, aseguran fuentes comarcales.
En cualquier caso, "por muchas cláusulas que tú le pongas al concurso, la gestión de la empresa privada tiene siempre la tendencia a minimizar los costes y buscar beneficios”, avisa Lidón Gasull.
En cualquier caso, las AFA de las Garrigues reconocen que la gestión de los comedores es un asunto demasiado complejo y costoso para asumirlo directamente. En Urgell, también hay una progresiva adhesión de las escuelas municipales al modelo gestionado por el consejo (que cubre el 70% de toda la comarca). Actualmente, se está preparando una nueva licitación para el curso próximo y los promotores avanzan que compartirán el contenido con los ayuntamientos. “Planteamos un concurso exigente, para asegurar que la prestación sea excelente”, defiende el presidente del consejo, José Luis Marín.
Hay que decir que una de las entidades que sirve comida a muchas escuelas del Urgell es Quàlia, una cooperativa social de iniciativa social. Esta entidad gestiona comedores de pequeñas escuelas como las de Belianes, Guimerà, Ciutadilla, Preixana, Tornabous y Puigverd d’Agramunt, entre otras. Son centros con muy pocos niños y no son económicamente rentables. Uno de los casos más paradigmáticos de la comarca es el de Maldà, donde la existencia de un comedor escolar fue decisivo para que una nueva familia se instalara allí el curso pasado y salvara la existencia de la escuela en el pueblo. “Creemos que luchar contra la despoblación también se hace desde el comedor escolar”, reivindican portavoces de Quàlia.
Regular las ratios de alumnos por monitores, mejorar su formación, atender las necesidades específicas de apoyo educativo, comprar alimentos de proximidad a través de acuerdos con productores locales y utilizar material adecuado (como el vidrio y el acero inoxidable) son otros de los frentes de mejora que reivindican las AFA y los argumentos para que se redacte finalmente una normativa sobre comedores adecuada a los nuevos tiempos. “Tenemos que ir hacia un modelo más transversal, donde la implicación del centro y de las AFA sea importante, mientras que la de los agentes privados se limite a lo que es estrictamente necesario”, concluye la directora de la AFFAC.