Noemí Vilaseca

Una rectora para liderar la tercera generación de universidades

LleidaLa universidad más antigua de Catalunya –fundada en 1300 como Estudi General– tiene hoy rostro de mujer. La leridana Maria Àngels Balsells Bailón es la primera rectora de la Universidad de Lleida y una de las tres que hay en todo el sistema universitario catalán. Ella rehuye la épica individual y lo atribuye a "un adelanto colectivo". "Deseo que algún día esto no sea noticia y simplemente se hable de los méritos", dice.

Pero esta catedrática de pedagogía es consciente de que el techo de cristal en su ámbito también persiste. La presencia de la mujer en las capas más elevadas en la carrera académica sigue siendo minoritaria, a diferencia de otros escalones, como el de la docencia. Pero "estamos progresando" tanto en los cargos de decanato y direcciones de departamento como en los grupos de investigación. "Yo creo que veré a una mayoría de mujeres", sentencia una rectora que cada día para entrar en su despacho pasa por delante de los retratos de cuatro de los cinco hombres que han llevado las riendas de la UdL desde principios de los noventa.

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Forma parte de la primera generación de docentes contratados por la Universidad de Lleida refundada en 1992, y ha ocupado prácticamente todos los lugares del auca: profesora, investigadora, vicedecana, primera mujer decana de Educación, directora de la Escuela de Doctorado y ahora rectora con más del 80%. "Eso te da más responsabilidad, pero también mucha fuerza", constata. Primero se abocó a la docencia con pasión; y recuerda cuándo fue partícipe de la génesis de la titulación de Educación Social, de la que fue coordinadora. Luego vendrían quince años intensos de investigación. Ahora ha llegado el momento de "devolver todo lo que he ido aprendiendo durante mi carrera a la Universidad de Lleida y ofrecerlo en un sentido más comunitario".

Los números a veces son caprichosos y sus primeros cien días de gobierno coincidirán con el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. En este breve lapso ya ha trazado algunas líneas claras, entre ellas una nueva convocatoria para captar talento y afrontar el difícil relevo generacional de la UdL, un compromiso para el que está decidida a tejer alianzas con instituciones, entidades y sector empresarial. "Estamos trabajando mucho para crear en Lleida un ecosistema atractivo", asegura.

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En primera división

En el mapa universitario mundial, la Universidad de Lleida figura en el ranking de Shanghai y compite, por tanto, en primera división. Las cifras internas también refuerzan su posición social: cada curso aumenta la demanda y suben las notas de corte. "La preferencia de la UdL como primera opción crece año tras año en todas las titulaciones", destaca la rectora. La excelencia de la universidad de Ponent es reconocida, "pero aún puede serlo más".

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Desde su convicción pedagógica, dentro de seis años –al final de su mandato–, Maria Àngels Balsells imagina una UdL "al frente de la tercera generación de universidades en diferentes ámbitos interdisciplinares" con la transferencia de conocimiento y el compromiso con el territorio como misiones principales. Sostiene que los retos sociales no se resuelven únicamente desde una disciplina y, en este sentido, "una universidad generalista, con todos los ámbitos de conocimiento, y pequeña como ésta está preparada para el diálogo entre diversas disciplinas". La rectora remarca que "todas las nuevas titulaciones llegarán con esta mirada", como el nuevo grado en ciencia de la ingeniería de datos.

De talante ponderado, Maria Àngels Balsells se cuenta con la serenidad que da el poso sedimentado durante más de treinta años de dedicación a todos los niveles. Cuando quiere desconectar del peso institucional ahogado entre los muros del antiguo seminario diocesano, camina por la montaña y se refugia en la lectura. Sus historias de cabecera las protagonizan mujeres que vierten moldes: desde el feminismo interseccional de Chimamanda Ngozi Adichie hasta las heroínas turbulentas de las hermanas Brontë, Tolstoi o Flaubert. Su liderazgo no es un gesto de autoridad, sino una perseverancia sostenida. Siete siglos después del nacimiento en Lleida del primer barrio universitario de Europa, la medalla rectoral cuelga por primera vez de un cuello de mujer. Y ella no quiere ser una excepción, sino precedente.