Ceuta despierta el fantasma de Cuba y Filipinas

BarcelonaEste domingo El Mundo se atreve a poner en portada la idea que ya hace tiempo que recorre la fachosfera con una fórmula que recuerda a Enric Juliana: "Aromas del 98 en el régimen del 78". Se trata de una cita entre comillas de una voz anónima que analiza la crisis interna, pero el hecho de que hayan decidido ponerla en portada es significativo. El nacionalismo español, que tan feliz se las prometía con la victoria de la roja, ha entrado en una especie de crisis existencial en Ceuta. Es como si de repente hubiera tomado conciencia de la vulnerabilidad de los enclaves españoles en África, y esto lleva a un dilema irresoluble para los españoles: para poder tener una frontera defendible sería mejor abandonar Ceuta y Melilla, pero entonces sería tanto como admitir que la nación española es troceable y no inviolable.

Lo más curioso es que se habla del fantasma del 98 y no, por ejemplo, de la humillante huida española de El Aaiún en 1975, que ha terminado con el Sáhara Occidental de facto en manos marroquíes. Cuando apenas comenzaba en el periodismo, en 1998, asistí a una escena que se me quedó grabada. El líder histórico del Polisario, Mohamed Abdelaziz, nos enseñó a un grupo de periodistas su viejo DNI español, y se preguntaba si aquello valía algo. Y la realidad es que aquel DNI ("Qué pone en tu DNI?") era papel mojado, cosa que ahora se está intentando solucionar con una ley, pero tarde, muy tarde. También recuerdo un viejo atlas familiar donde aparecían unas provincias españolas llamadas Fernando Poo y Río Muni. Y es que siete años antes de la huida del Sáhara, en 1968, España había abandonado Guinea Ecuatorial. Pero hoy nadie se acuerda. ¿Quizás porque todavía es tabú admitir que España se hizo más pequeña con Franco y se prefiere culpar a los políticos, a los Pedro Sánchez de la época, de la pérdida de Cuba y Filipinas? Debe ser eso.