La cínica paradoja del presidente recluido
Un género periodístico primo hermano de las profecías autocumplidas que son –o quieren ser– la mayoría de sondeos son las piezas que culpabilizan a un político de algo generado en realidad por el mismo ruido mediático del medio denunciante. Miremos, por ejemplo, este titular de portada de La Razón: "Sánchez extrema su protección: 40 agentes y un cordón de 400 metros". El artículo quiere dibujar al presidente español como alguien aislado que necesita trazar una barrera entre él y el pueblo. Claro, el diario atenta contra el principal valor del socialista, que es su capacidad de seducción incluso cuando lleva barro en los zapatos, para desesperación de un Feijóo que genera el mismo entusiasmo que un pescado hervido sin sal. "Sánchez realmente ha soportado en numerosas ocasiones la ira de buena parte de los españoles. Por eso la Moncloa decidió que ya no era buena idea seguir vistiendo al presidente con las cualidades humanas que hacen caer bien a una persona", dice la crónica, en uno de sus pasajes más voluntariosos.
El cinismo de todo ello, claro, es queLa Razónes uno de los medios que pertenecen a esta esfera que ha deslegitimado a Sánchez desde el día uno y ha atizado la rabia contra él. grito en el cielo con loshendidurasde la izquierda y que ahora hurgan con un palo la parroquia para que reaccione airadamente, excitando sus sentimientos primarios y con el eterno discurso de la victimización. No recuerdo ninguna pieza similar para contar el número similar de agentes que llevaba Rajoy en el 2015, cuando le propinaron una vez yendo por la calle. Entonces se desveló que tenía tres círculos de agentes protegiéndole. Y mira cómo fue.