Las imágenes de archivo delatan a Julio Iglesias

Julio Iglesias será el protagonista de la nueva miniserie que prepara TVE.
Periodista i crítica de televisió
2 min

El impacto de la investigación sobre los abusos sexuales de Julio Iglesias publicada por Eldiario.es y Univision dio la vuelta a la programación televisiva. Las emisiones regulares se recrearon en los detalles del trabajo periodístico y las denuncias, y por la noche Telecinco y La Sexta emitieron unos programas especiales para profundizar en el caso.

El resultado fue esperpéntico y la evidencia más trágica de la crisis del periodismo televisivo, convertido en una vulgar trituradora de información. Constatamos lo fácil que es destrozar una investigación periodística impecable. Tres años de trabajo realizado con rigor, prudencia, respeto y prioridad para las víctimas convertidos en un espectáculo precipitado, penoso y negligente por culpa de unos profesionales que sólo buscan a la audiencia.

A LaSexta Clave, el presentador, Joaquín Castellón imita la entonación, las pausas y la teatralidad de Antonio García Ferreras, hasta el punto de convertirse en una parodia cómica del personaje. Esta narrativa aportaba un sensacionalismo y una intriga falsa que restaba valor a la información. Los responsables de la investigación deEldiario.es, entrevistados en el programa, parecían incómodos con el planteamiento que se iba desarrollando ante ellos con ellos de comparsa. El programa entrevistaba a cualquier mujer que en algún momento hubiera coincidido con el cantante, para escarbar si se les había escapado algún indicio. En Telecinco, en la especial ¡De viernes!, el horror se multiplicó con la presencia de Ana Obregón en el plató para defender a su amigo. Obregón puso en duda las acusaciones con unos argumentos ingenuos y ramplones. Cuanto más hablaba, más se hundía ella misma. Pero el programa contribuyó al despropósito. Emitieron la entrevista a una de las víctimas anónimas que han denunciado a Julio Iglesias. Partieron la pantalla y en la otra mitad mostraban Ana Obregón haciendo muecas para desacreditar lo que decía. Una forma descarada de revictimización. El artista perdió cualquier perspectiva de gravedad del caso y, asustada y riendo, como si estuviera en un programa de variedades, preguntó al público del plató: "¿Os cree lo que está diciendo esta mujer?" Y la gente, al unísono, exclamó: "¡Síííííí!" Al asco que ya hace Julio Iglesias se suma el asco de espectáculo.

Hay algo muy relevante que se mantuvo a lo largo de todo el día. Todos los programas coincidieron en buscar imágenes de archivo televisivas donde se veía a Julio Iglesias con actitud lasciva con las mujeres, magrejándolas, forzando besos, con conductas incluso agresivas. También se recogían sus comentarios obscenos en los que presumía de su voraz sexualidad. Estas escenas alarmantes tienen ahora un nuevo significado. Ya ha ocurrido en casos anteriores, como el de Jimmy Savile en la BBC o Russell Brand en la MTV y Channel4. Una vez se descubren los abusos y denuncias, las imágenes de archivo demuestran que el depredador lo teníamos en las narices pero que la cultura de la violación había normalizado, durante décadas, el comportamiento de unos hombres que disfrazaban de humor su conducta insaciable y agresiva.

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