Durante estos cuatro años de invasión rusa en Ucrania hemos visto, sobre todo, producciones que humanizaban al ejército ucraniano, mostrando las atrocidades que sufrían en el frente y la supervivencia de los civiles en ciudades destruidas. Este martes la BBC emitió un documental que centraba la atención en el otro bando: The Zero Line. Inside russia’s war. El resultado es espeluznante, porque denuncia cómo el ejército ruso ha quedado fuera de toda ley y sentido común. Lo han grabado gracias al testimonio de civiles y soldados que, secretamente, han registrado vídeos para avalar sus historias. Uno de ellos afirma: “Tu adversario está delante. Pero tu enemigo es el comandante que tienes detrás”. Los altos mandos del ejército ruso conducen a la muerte a sus propios soldados, utilizándolos como simple carnaza útil. La jerga militar lo llama "tormentas de carne". Para referirse al sacrificio de sus hombres utilizan la palabra cero: los jefes de cada unidad señalan a cada uno de los soldados que deben ser cerorificados en beneficio de la táctica bélica. El documental incluye imágenes captadas con drones donde se observan este tipo de operaciones: se envían grupos de hombres a la línea cero –la de contacto con el enemigo– para que sean tiroteados. Así identifican las posiciones del ejército ucraniano y se aseguran de que agotan sus municiones. La batalla se plantea como una simple cuestión numérica. Los relatos de los testimonios se alternan con los vídeos de propaganda que se difunden a través de los medios de comunicación rusos para captar más hombres. Nuevos soldados que, como es fácil deducir, también serán enviados contra el enemigo para ir renovando las tropas.El horror del documental no termina aquí. The Zero Line. Inside russia’s war muestra la represión cruel contra los disidentes. Pueden ser humillados en el frente si se niegan a matar o a desplazarse hasta la línea cero. Hay unas imágenes terribles de unos soldados desnudos, hambrientos y encerrados en un pozo subterráneo en medio del bosque. Les tiran migas de comida para vejarles. También explican cómo, antes de aniquilar a algunos soldados rusos, les toman la tarjeta del banco para vaciar sus cuentas corrientes. Las historias de los civiles que se han manifestado contra la guerra o han denunciado la masacre de Bucha no son diferentes. Son detenidos, violados, torturados y condenados a años de prisión. Algunas de estas acciones han sido grabadas por el mismo ejército para hacer vídeos. El testimonio de sus parejas son trágicos y contrastan con la felicidad que reflejan las antiguas grabaciones de móvil de antes de la guerra. Son rusos víctimas de su país. Un documental espeluznante de un elevado valor informativo. La BBC ha sabido aportar, en una fecha emblemática del conflicto, un relato potente. Contrasta con el criterio pusilánime de TV3, que, en el cuarto aniversario de la invasión rusa, dedicó el Sense ficció a la película Tauró,de Steven Spielberg. Una prueba de los niveles de ambición periodística de nuestra televisión pública.