Barça Femenino

La declaración de amor del exazulgrana Crnogorčević: "No volveré a vivir una experiencia igual"

Ana-Maria Crnogorčević aún conserva un carnet de identidad de catalana y una camiseta que le dio la afición

Ana-Maria Crnogorcevic y Laia Codina en el partido en el Camp Nou ante el Chelsea en el 2023
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Barcelona"Ver a tanta gente viajando por un partido nuestro fue muy bonito". Ana-Maria Crnogorčević (Steffisburg, 1990) recuerda con mucho cariño su etapa en el Barça y en Cataluña. La futbolista suiza –que pide que se le pregunte en catalán– se enamoró de la cultura y tradiciones de Catalunya. "Me encanta Barcelona, ​​es uno de mis lugares preferidos y puedo imaginarme en el futuro viviendo allí; estuve muy feliz". Crnogorčević, que prefiere Sant Jordi antes que San Valentín, todavía tiene un carnet de identidad de catalana y una camiseta de Catalunya con su nombre que le regalaron los fans. "La afición siempre fue muy amable conmigo y yo intenté hablar con ellos, firmar, estar cerca… Me recibieron con los brazos abiertos", asegura.

La jugadora suiza –que actualmente juega en Estrasburgo– habla hasta seis idiomas: croata, suizo, alemán, inglés, castellano y francés. Además, también entiende el catalán y explica que su expresión preferida es "Te quiero". Otra que le gusta es "poco a poco, porque Marta Torrejón es bastante tranquila y siempre va diciendo esta expresión". Ahora bien, las primeras palabras que aprendió fueron buen día, gracias y hasta mañana.

La futbolista remarca la importancia de conocer la cultura de los lugares donde va y aprender la lengua "lo más rápidamente posible para entender a la gente y comunicarse con ella". Por este motivo, Crnogorčević pedía que le hablaran en catalán. También se lo pidió a Carla Garcia, que entonces era periodista de Barça TV. Esto provocó que en una entrevista después de un partido le dijera que no le entendía en castellano porque tenían pactado entre ellas hablar en catalán. "Mucha gente dijo que yo nunca debería jugar por España y yo pensé: «No soy española ni catalana, solo estoy aquí para aprender el idioma. No puedo cambiarlo y hay que ignorar a esta gente»", concluye.

La primera Champions del Barça

Crnogorčević también se enamoró del estilo de juego del Barça. "Es un equipo que tiene un ADN, todo el mundo sabe cómo juega y no cambian, sea el primer equipo o el juvenil. Esta idea de juego tan clara es lo que me ha faltado muchas veces en otros equipos, que no saben a qué quieren jugar", admite. Un estilo con el que se ha reencontrado en Suiza con la llegada de Rafael Navarro, que fue el segundo entrenador del Barça. El extremo dice que en España destaca la técnica, en Estados Unidos el físico y en Alemania la disciplina. "Si tienes una reunión a las 9.00 hy tú llegas a las 8.55 h, la gente te mira como tarde. Tienes que llegar a las 8.50 h", avisa. Con el Frankfurt, la suiza ganó su primera Champions. "La primera final que jugué fue en el 2012 en Múnic contra el Olympique de Lyon y perdimos. En la segunda final, en el 2015, tenía en mente que no quería perder de nuevo. Fue muy bonito estar en Berlín con un equipo alemán y ganar con un gol en el último minuto", rememora.

Del Barça también guarda muy buenos recuerdos deportivamente. La primera Champions, ganada en Gotemburgo en el año de la pandemia, fue muy especial por las restricciones, que provocaron que el equipo se uniera más. "Tuvimos que dividir el vestuario en tres más pequeños por si alguna jugadora se ponía enferma. Además, también nos dijeron que no nos juntáramos con tanta gente de fuera y apenas vimos a la familia". Sin embargo, el ex azulgrana se queda con los dos primeros partidos en el Camp Nou, en el que se batió el récord de asistencia en un duelo de fútbol femenino entre dos clubs con 91.648 espectadores. "Nadie pensaba que pudiera pasar, fuimos al estadio sin saber lo que nos esperaba". Una estima que también se vio en la final disputada en Turín. "Perdimos, pero ver a tanta gente viajando a un partido para nosotros fue muy bonito". Todo ello, sin olvidar la rúa conjunta con el primer equipo masculino en el 2023. "Después de esas tres horas acabé muy cansada físicamente, pero también emocionalmente. No creo que vuelva a vivir una experiencia igual en mi vida", confiesa.

Pero toda historia tiene un final, y el de Crnogorčević en el Barça llegó antes de lo que a ella le hubiera gustado. "Lo más duro fue el momento. Yo volvía del Mundial para empezar la pretemporada, quedaban diez días para cerrar el mercado y tenía contrato hasta el 2024. Si yo firmo un contrato, me quedo hasta el último día, pero me dijeron que debía salir por el límite salarial. No quería quedarme en un lugar en el que ya no se contaba conmigo". Ahora bien, la jugadora ha vuelto al estadio Johan Cruyff para ver a sus "amigas", la última vez este diciembre.

Una infancia marcada por el esquí y el fútbol

Crnogorčević –que tiene orígenes croatas– ha podido vivir del fútbol, ​​algo impensable cuando empezó a golpear un balón en Suiza. "Mi padre jugaba al fútbol, ​​yo iba a sus entrenamientos y jugaba con otros niños, pero no pensaba en una carrera porque entonces no existía. Siempre disfruté mucho jugando a pelota". Después de dar la vuelta por todo el mundo, ahora disfruta en Estrasburgo, un lugar que destaca por estar "tan cerca de casa". En el equipo francés, además, también puede combinar otra de sus aficiones. "Es muy familiar, vivo en el centro y puedo ir a entrenarme cada día en bicicleta, que en otros clubs está prohibido. Me encanta ir en moto por las montañas suizas", reconoce.

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