Ni con los propietarios de pisos contentos se alegran
El gos es, en realidad, gato viejo, y lo ha demostrado una vez más con la medida de que los propietarios de pisos podrán deducirse los ingresos de los alquileres que cobran si no aumentan su precio. Los socios de gobierno han puesto el grito en el cielo, o en el sobreático, porque consideran que se está beneficiando la parte de la ecuación que, según dicen las estadísticas, tiene una mejor situación económica. El objetivo, claro, es poner a prueba al PP: ¿votarán en contra sencillamente porque es una medida del PSOE o le avalarán con riesgo de quedar como unos blandos y sumisos ante Vox? De forma análoga, la prensa de derechas queda atrapada en este dilema: no puede criticar demasiado la medida porque intuye que, entre sus lectores, los arrendadores serán sino mayoría una porción bastante significativa.
La Razón, sin embargo, encuentra la manera de remover. "La bonificación del 100% del IRPF propuesta por Sánchez premia más a los propietarios que mantengan las alquilas que a los que les bajen", dice uno de los titulares, con llamada a portada. Hay varias trampas, como asumir que la rebaja ya existente de hasta el 90% para quien los baje en zonas tensionadas quedará igual, cuando lo lógico es asumir que se armonizará por lo que también en este caso la bula será del 100%. Aparte de que basta con mirar un poco la historia inmobiliaria española de los últimos años para ser conscientes de que el número de alquileres que han bajado de precio, especialmente en las grandes ciudades, se pueden contar con los dedos de una oreja. Pero de lo que se trata, una vez más, es dar cualquier presunta buena noticia con un chorro de vinagre. Es como aquellos restaurantes del cambio de siglo, que no podían servir un plato sin decorarlo con unos chorritos de crema de Módena, sólo que aquí no predomina nunca el dulce del caramelo, sino el amarillo. Y el regusto rancio.