El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reunido en la sede del partido este lunes
04/07/2026
Jefe de Media
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Lo que tradicionalmente hemos llamado derecha ha conseguido dos victorias innegables. La primera es el desplazamiento de las cuestiones económicas a su terreno. Tanto el PSOE como El País son considerados de izquierdas, pero solo por simple oposición: lo que defienden en materia de dinero es diferente, pero de ninguna manera representan los dos extremos equidistantes del centro de un mismo eje. La segunda victoria es la erosión de la marca izquierda, que en España tenía buena prensa aunque fuera por reacción al franquismo: ahora se asocia entre buena parte del electorado al buenismo naíf, la corrupción o la superioridad moral arrogante. Para ser justos, parte de estas consideraciones se las ha ganado a pulso y por méritos propios. 

Pensaba en esto cuando he leído estos dos titulares. El País abre portada con: “El pacto PP-Vox en Andalucía es el más escorado a la derecha”. El Mundo, en cambio, opta por: “El PP da por superado el dilema de Vox «sin perder centralidad»”. Las dos frases sugieren cosas antagónicas, pero tienen muchos elementos en común: son interpretaciones difíciles de fiscalizar si resultan pertinentes, juegan con la ambigüedad de situar el centro o la derecha en puntos diferentes, no contienen elementos estrictamente factuales o informativos, aunque intenten aparentar y se publican para alargar el tema una jornada más. Son titulares más pensados para las tertulias que para el lector. Son titulares argumentarios. Y muy previsibles. Cada vez más estudios señalan que este enfoque del periodismo político como ariete de determinadas opciones partidistas genera el rechazo de la población hacia los medios de comunicación, ya que acaban siendo percibidos no como un contrapoder sino como la extensión de un sistema que, además, está en crisis. Mala pareja de baile a la que aferrarse, porque en las idas y venidas de este tango perverso la prensa acaba perdiendo el paso, adopta unos movimientos que no son los suyos naturales y, en general, causa una cierta incomodidad de ver.

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