Judit Neddermann: “Los veranos de infancia eran las siestas y ver 'Plats bruts' en la tele”
Algunas de las noches de verano más especiales en la vida de Judit Neddermann han sido en la playa de Palomares
Algunas de las noches de verano más especiales en la vida de Judit Neddermann han sido en la playa de Palomares, en su pueblo natal, Vilassar de Mar, durante la fiesta mayor. La noche más memorable de todas la celebran a finales de junio con una sardinada popular. “Hay brasas y cada uno se hace sus propias sardinas, tienes la picada de aceite, ajo y perejil, y también hay ron quemado. La gente come sentada en la playa con toallas y pareos, hay un concierto de habaneras y la noche se despide con un espectáculo de fuegos artificiales. Todo el mundo está contento y con aquel moreno incipiente de principios de verano”, detalla la cantante, y confiesa: “Intento ir cada año, pero a veces me salen conciertos y no puedo. Es de las pocas noches que si sale un concierto me da pena, porque me sabe mal perdérmelo”.
Asegura que el verano lo disfruta muchísimo, mucho más que el invierno. “Soy friolera y el invierno me agobia y me entristece. El verano me gusta porque hago muchos conciertos y me hace muy feliz. Me gusta ir de arriba abajo y estar en contacto con el público. Mi familia y mis amigos también están en Vilassar los días libres y nos vemos más a menudo. Tenemos la playa aquí delante, vamos a tomar algo al pueblo o a algún chiringuito y nos pasamos horas”, explica Neddermann, que lo único que eliminaría del verano son los mosquitos: “Los llevo fatal”.
Cuando puede se escapa a Cadaqués o a Aragón, que es donde está la familia de la abuela. Los viajes largos los suele hacer en temporada baja, entre noviembre y enero, cuando baja el ritmo de los conciertos. “Ya me gusta ir al revés de todo el mundo”, asegura.
Los veranos de infancia los recuerda “maravillosamente bien”. “Mis abuelos eran del Guinardó y alquilamos una casa compartida en Vilassar de Mar. Eran veranos de relax, de ver Plats bruts en la tele, de comer muy bien, de hacer siestas largas y de ir a la playa. De aquella época recuerdo una sensación de bienestar muy grande”, dice.
Cuando pasó a ser adolescente, los veranos cambiaron bastante. “Lo único que quería hacer era salir con los amigos, ya no queríamos estar en las casas familiares. Quedábamos para hacer música y estábamos muchas horas en las plazas del pueblo, charlando y riendo. También era el momento de las primeras veces, las primeras fiestas, las primeras borracheras... Los veranos de adolescencia son el momento en que lo descubres todo”, dice la cantante, que siempre encontrará en las noches de verano “la sensación maravillosa de que puede pasar cualquier cosa”.