Desayuno con diamantes (y con Zapatero)

Las imágenes de las joyas que la UDEF encontró dentro de la caja fuerte de Zapatero estimularon la audacia humorística de los magacines matinales y los informativos españoles. Nada como la desmesura y la sorpresa en medio del tedio de las causas judiciales para que las estrellas televisivas exhiban su ingenio. Las fotografías de piezas exuberantes rebozadas de diamantes, rubíes y zafiros, capturados bajo la frialdad de los flashes de las cámaras policiales, activaron la creatividad de los guionistas. Susanna Griso, en Espejo público, fue la menos afilada: “Si esto fuera una película de intriga, la podríamos titular El tesoro de Zapatero”. Se podía haber esforzado más, también, a la hora de valorar todo aquel muestrario, que se limitó a considerar “digno de una emperatriz”. En el ranking de las argucias periodísticas, Griso fue más bien anodina. La presentadora se mueve mejor en el terreno de la especulación, que es donde marca la diferencia con indirectas sibilinas. Cuando entrevistaba al secretario general del Gremio de Joyeros de Madrid le preguntaba si, a juzgar por el diseño de aquellas piezas, podía deducir si se habían fabricado en los Emiratos Árabes o podían provenir de una familia de mucho dinero de Latinoamérica. El olfato periodístico de la presentadora deslumbra como un Swarovski en un escaparate. En Antena 3 noticias, Sandra Golpe abrió el informativo con las imágenes de las joyas amenizadas por la banda sonora de la película Desayuno con diamantes. Los clásicos nunca fallan. Y lo remató recuperando una frase de un mitin de Zapatero: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. En el juego de la calculadora matinal, Golpe encontró un tasador que aproximó el valor total del tesoro en diez millones de euros.Pero el premio a la analista corrosiva del día lo mereció Ana Rosa Quintana, convertida en humorista revelación. Un diamante en bruto del stand-up comedy. Sus monólogos matinales son vitaminas contra la indiferencia. “De la rosa al Rolex”, sentenciaba nada más empezar el programa, apelando al símbolo socialista. “Cuenta la leyenda que cuando el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón no se sorprendió tanto como los agentes de la UDEF cuando abrieron la caja fuerte de Zapatero”. Se imaginaba cómo se deslumbraron ante aquel “tesoro digno del conde de Montecristo”. Quintana hurgaba en la herida: “Resulta que la lucha obrera era un catálogo de Cartier”, remató con un sarcasmo digno de un rapero reaccionario. La presentadora hizo un trabajo de prospección buscando imágenes de archivo de Sonsoles Espinosa para ver qué tipo de bisutería solía llevar: “La mayoría era bisutería, que le pega mucho con su estilo”, espetó Quintana en una exhibición de crueldad subliminar propia de una reunión de nuevos ricos.El resplandor de la joyería afila la sorna. Desayunar con diamantes y bañarse con zafiros. A la espera del veredicto de los expertos sobre la pureza de toda la pedrería, siempre nos quedarán las perlas de las estrellas matutinas.