La inoportuna lista de reproducción de Sánchez
Programar los mensajes en las redes tiene riesgos y al community manager de Pedro Sánchez probablemente le caiga una reprimenda por no haber retirado la publicación de un vídeo en el que el presidente español comparte su playlist de canciones. La estrategia es clara: intentar contagiarse del aura de Barack Obama, que es quien popularizó esta práctica estival, y marcar territorio en un terreno en el que Feijóo se movería con la soltura de un lubina en medio de la plaza Catalunya. Pero compartir este vídeo ligero mientras todavía están retirando cadáveres cerca de Ceuta y cuando todavía no se ha cerrado el recuento de muertos que puede superar el centenar de víctimas resulta muy incómodo de ver. Hay que pensar que ha sido un accidente.
Ahora bien, que la cuenta oficial de Vox compartiera el vídeo con el mensaje “Puto psicópata” no es ningún error de programación en el calendario, sino una nueva muestra de cómo el partido de ultraderecha entiende la crítica política desde el insulto y la incitación al odio. Aparte de que, si tanto te escandaliza, lo explicas en tono de denuncia, en lugar de compartir el vídeo para que aún se amplifique más el efecto. Esto por no decir el estupor que causa otro clip: el que ha compartido Abascal navegando en barco para, teóricamente, evaluar de primera mano la situación, es decir, haciendo el ridículo porque ya hay poco que evaluar, y más que chalecos salvavidas por el pecho lo que hacen falta son mangas arremangadas para extraer los cadáveres que haya dejado este episodio funesto. La espectacularización de la política requiere unos colaboradores necesarios y las redes sociales se han prestado gustosas a serlo, prometiendo a los partidos llegar al electorado sin necesidad de los medios. Pero si es para hacerlo a golpe de playlist impuesta o de pose de Capitán Pescanova hace falta una prensa sólida que fiscalice tanto postureo banal.