11/09/2022

Diferencias entre la monarquía española y la británica

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Carles III a la ceremonia de su proclamación como rey

BarcelonaLa muerte de Isabel II y su sucesión en la figura de Carlos III está sirviendo para mostrar algunas diferencias básicas entre la monarquía española y la británica, pero estos detalles son más fáciles de encontrar en la prensa catalana que en la de Madrid. Este sábado resulta especialmente interesante un infográfico que publica La Vanguardia donde se informa de que antes del funeral de su madre el nuevo rey tiene que pasar por Escocia, Irlanda del Norte y Gales. El mapa muestra cuáles serán las apariciones públicas del nuevo monarca en las exequias reales: Londres, Edimburgo, Belfast, Cardiff y otra vez Londres. Se trata de un reconocimiento simbólico a las naciones que forman parte del Reino Unido que también se ha podido ver en la ceremonia de proclamación, donde Carlos III ha autorizado a usar su sello real a los cuatro parlamentos autónomos.

Lo que resulta particularmente interesante desde un punto de vista histórico es que este era el comportamiento habitual de la monarquía hispánica bajo los Austrias, y que no fue hasta la llegada de Borbones, los decretos de Nueva Planta y la abolición de las constituciones y fueros propios que se dejó de considerar España como un reino compuesto. Así, por ejemplo, cuando Carlos I desembarcó en la costa cántabra por primera vez (sin a penas hablar español), tuvo que hacer una gira por todos los reinos hispánicos para jurar los respectivos fueros. En el caso de la Corona de Aragón, esto quería decir como mínimo hacer parada en Barcelona, Valencia y Zaragoza. Este ritual podía molestar más o menos al monarca, pero era un reconocimiento explícito de soberanía que reforzaba su vínculo con los súbditos. He aquí también uno de los motivos que explican la buena salud de la monarquía británica también en Escocia o Gales.