Incluso el Sol, que está a unos cuantos millones de kilómetros de distancia de la Tierra desde mucho antes de que los humanos empezaran a dibujar fronteras sobre los mapas, es susceptible de ser incorporado al relato como elemento político el día que la Luna da un momentáneo respiro a su perpetuo exhibicionismo diurno. Cuando el Abc titula “Y todos miramos al cielo” hay que preguntarse quién es este "todos". Bien, en esta cabecera se refiere a los españoles, unidos por la fascinación celeste al margen de particularidades... pero españoles. O La Razón: “Y España se fundió a negro”. Por suerte, lo acompañan de una imagen del eclipse de ayer, porque esta portada la podrían poner día sí, día también, sobre cualquier asunto relacionado con Sánchez. Consigno también que La Vanguardia y El Periódico, a pesar de vender su inmensa mayoría de ejemplares en Cataluña, han optado por títulos poéticos pero subtítulos políticos, de marco mental estatal: “Millones de personas siguieron en toda España el histórico eclipse solar” y “El eclipse paraliza España durante un minuto”, respectivamente. En cambio, en El Periódico de Aragón –que no ha perdido su apellido– el subtítulo hace referencia al seguimiento específico en aquella comunidad. También El Periódico Mediterráneo se centra en Castellón, desde donde se edita.
Y después están los inevitables dardos al gobierno, incluso a costa del espectáculo astronómico. “El gobierno quiso sacar músculo porque el eclipse del siglo ocultara todo lo demás”, dice el subtítulo del Abc, con un gracioso “todo lo demás” que ya ni se molestan en especificar. En cambio, OK diario da una imagen muy diferente del gabinete de Pedro Sánchez: “El eclipse del gobierno: cuatro ministros en una fiesta VIP de 72.358 euros con catering ininterrumpido en Guadalajara”. Quizás el músculo que decía el Abc es el bíceps braquial, imprescindible para sostener una buena jarra de cerveza bien fresca y poder llevarla de la barra a la boca, entre percebe y croqueta de foie. En todo caso, ni un día de tregua.