¿Quién gana la batalla de las manis?

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Imagen de la manifestación en contra del desahucio de Maricarmen Abascal
27/09/2026 - 19:48 h
Jefe de Media
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Los jueves, paella. Y los domingos, en Madrid, manifestación. Hasta ahora, la derecha y la ultraderecha copaban las concentraciones dominicales, pero resulta que el calendario de concentraciones se ha ido tensando tanto que el fervor manifestante rebosa ya a los otros días de la semana y el sábado coincidieron dos manifestaciones de signo contrario, a la caza de la codiciada fotografía de portada del domingo. En este caso, ha ganado la que reclama intervenciones en la vivienda por goleada. Los diarios más sanchistas como El País o La Vanguardia la han escogido para adornar sus primeras páginas pero también lo ha hecho El Mundo. Evidentemente este último diario no buscaba solidarizarse con los que viven con la angustia de tener próximo el fin de su contrato de alquiler, sino porque le permite titular de manera que la protesta sea un bumerán contra Sánchez: “La indignación por la vivienda desemboca en un conato de 15-M: «O cae el rentista o cae el gobierno»".

Es una portada que amplifica el argumentario del PP, consistente en recordar que Sánchez manda desde hace suficientes años para que el desorden en este sector sea ya responsabilidad suya. La idea de fondo es favorecer que los populares puedan negarse al pacto de estado que persigue el PSOE y para el cualEl País presiona con el titular “La calle eleva la presión por un pacto urgente en vivienda”. Mientras tanto, la ultraderecha se frota las manos. Solo hay que ver el tratamiento de OK Diario, que ha ido minimizando la carga simbólica del desahucio de la anciana de 87 años que ha catalizado este malestar y califica de ultraizquierda a todo aquel que osa desafiar la lógica de los fondos buitre. Y, de propina, se hace eco de las racistadas emitidas desde la cuenta de Vox en las redes, como cuando dicen que “toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, ya tendría casa”. Desde una cuenta institucional. Puro estilo trumpista que convierte las próximas elecciones generales españolas en un polvorín imprevisible.

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