España, el Mundial y los complejos

Hoy les propongo un juego, pero deben llegar al final del artículo y a algunos se les hará duro. “España sale del armario”. Así se titula una columna del Abc de este lunes donde se dice que “los jóvenes españoles han lanzado por la borda los complejos que ahogaron a sus mayores para pasar a mostrar su fe o animar a su país sin importarles lo que los demás digan de ellos”. Los engranajes del nacionalismo banal empiezan a girar y La Gran Turra se abate contra aquellos a quienes ya nos gusta ver medio Barça sobre el terreno de juego haciendo buen fútbol, pero no podemos olvidar que Escocia tiene selección nacional y Cataluña, no. Algunos artículos en la línea: “Cuando el Mundial está de por medio, el sentimiento patrio parece que se transforma y los españoles muestran sin complejos su enseña nacional” (El Confidencial), “Unos colores exhibidos sin complejos y con orgullo, como lo podría hacer un ciudadano de Wisconsin con los de Estados Unidos” (El Mundo), “Ha desterrado por unas semanas el pudor habitual de la gente a lucir la enseña nacional” (Abc), “El día que España se quitó los complejos ante el mundo” (El Español), “Soy español, no facha” (Granada Hoy), “Una generación de españoles sin complejos” (Periodista Digital).

Solo un detalle, el juego del que les hablaba. El primer artículo efectivamente es de hoy. Pero todo lo demás son de hace dieciséis años, de cuando Iniesta dio a la selección española su primer Mundial. La pregunta es inevitable: ¿falta mucho para completar de una puñetera vez esta operación de desacomplejamiento? ¿Cuántos lustros se tardan en acabar de salir del armario? Incitan el victimismo español, haciendo creer que están mal vistas aunque hace años –desde el Procés, ves– que las banderas de España pueblan balcones por doquier. (PS. Allí donde todos muestran a los jugadores con el trofeo, La Razón opta por una foto del rey Felipe sosteniendo la copa. Eso sí que es desacomplejamiento prémium.)