La estabilidad a cuatro pesetas del PP

Para sorpresa de nadie, se ha consumado el pacto entre PP y Vox en Andalucía, ejecutado en dos tiempos por aquello del decoro. Si uno lee los diarios de la derecha, podría parecer que los de Abascal han cedido graciosamente su apoyo por cuatro cacahuetes, medio limón del fondo de la nevera y un sobre de peta zetas. “Moreno vuelve a ser investido tras ceder una vicepresidencia a Vox en un pacto de mínimos”, titula El Mundo, en un módulo más bien discreto de su portada. “Moreno firma «la estabilidad» a cambio de una vicepresidencia”, remacha La Razón. Llevarlo al terreno de los cargos desactiva la carga política de las medidas más preocupantes y lo diluye todo a un intercambio de cromos de domingo en el Mercado de Sant Antoni. Además, ya se sabe que eso de las vicepresidencias tiene un aire a menudo más ornamental que ejecutivo. E invocar la estabilidad hace que todo sea una cuestión de responsabilidad. Pero incluso el diario de Planeta acaba admitiendo después que se han firmado 150 medidas. Menos mal que era de mínimos.

En todo caso, otros diarios no lo dejan pasar tan a la ligera. “Moreno cede a las exigencias de Vox para gobernar en Andalucía. El PP incluye a los ultras en el gobierno y asume la «prioridad nacional»”, dicen el título y subtítulo del asunto en El País. “Vox entra en la Junta e impone la prioridad nacional”, secunda La Vanguardia. Ah, estos titulares ya contienen trazas evidentes de fatuidades y otros alérgenos que contaminan el pacto y buscan hacer evidente que los acuerdos autonómicos bendecidos por Feijóo tienen el coste político de desplazar al PP hacia la derecha de la derecha, es decir la ultraderecha, por decirlo con el término que ha quedado proscrito en los diarios del blanqueamiento del neoautoritarismo. La estrategia de la derecha es clara: minimizar los peajes de su futura alianza con Vox en el gobierno español. Son los duros a cuatro pesetas que promete Feijóo... y su corte mediática.