Las filigranas con el caso Kitchen

El comienzo del juicio por el caso Kitchen ha provocado que los programas afines a la derecha busquen estrategias narrativas y visuales para minimizar el impacto sobre el PP. La filigrana más ingeniosa fue la de Antena 3 Noticias. A la hora de abrir el informativo optaron por un relato de dispersión: anunciar el calendario judicial de la primavera. Primero hacían referencia al caso Kitchen, pero a continuación recordaban todos los casos que afectan al partido socialista: el de las mascarillas, que se empezará a juzgar este martes; el del hermano de Pedro Sánchez, que se iniciará el 28 de mayo, y añadían también los casos de la financiación del PSOE, de Leire Díez y de Santos Cerdán que todavía no tienen fecha de juicio. Hacían evidente, así, la descompensación de la balanza entre el PP y el PSOE. Proyectaban el calendario en la pantalla del informativo, y entre los rostros imputados destacaba, en rojo, el logotipo del PSOE. El del PP no salía por ninguna parte. Sandra Golpe anunciaba: “Intenso calendario judicial que va a reactivar el choque entre PP y PSOE”. Más tarde insistía: “¡Esta primavera judicial viene intensísima!”A la hora de centrarse en el caso Kitchen se hacía evidente una estrategia visual que ya se había repetido a lo largo de la mañana. Para explicar el caso utilizaban imágenes de archivo que se centraban, sobre todo, en Luis Bárcenas y, un poco menos, en José Manuel Villarejo. En Espejo Público y en El programa de Ana Rosa —con Quintana de vacaciones—, hicieron lo mismo. Las imágenes de Bárcenas se repetían en bucle en diferentes contextos: saliendo de la prisión, declarando en un juicio, sentado en el banquillo de los acusados, entrando en los juzgados o caminando por la calle con su hijo o su abogado. Por lo tanto, Bárcenas no parecía la acusación popular sino el imputado principal. En segundo término, la figura de Villarejo era la más utilizada. De una manera más fugaz y esporádica se mostraba a Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino, pero en la mayoría de los casos eran planos más generales que no personalizaban tanto la implicación. En Espejo público, el rostro que ocupaba la pantalla grande detrás de la mesa de Susanna Griso era el de Bárcenas. En Informativos Telecinco, los planteamientos gráficos de la pantalla continuaban señalando a Bárcenas como culpable. "La cocina del PP contra Bárcenas", titulaban con letras enormes. Y debajo ponían una imagen del tesorero y otra de Mariano Rajoy. Pero con una singularidad: sobre la fotografía de Bárcenas ponían un rótulo en mayúsculas: CONDENADO. La explicación de los hechos era correcta y rigurosa, pero toda la construcción visual continuaba señalando al tesorero. Un escándalo estructural que afecta al aparato de un partido y a las cloacas del Estado pasa a tener una narrativa visual que desvía la atención y que lo centra todo visualmente en dos figuras: Bárcenas y Villarejo. La elección no es inocente. Esta personificación no se corresponde con la magnitud de los hechos que se están juzgando y sirve para reducir el impacto reputacional de la cúpula del gobierno de Rajoy.