'First we take Barbastro, then we take Madrid'

Hoy los quioscos tenían charcos –chip-chap–, formados con la salivera de los diarios de la derecha, que venden la idea de la derrota electoral del PSOE como preludio ineludible del inminente fallecimiento político de Pedro Sánchez. Miremos el titular de portada deEl Mundo: "Sánchez ante un desastre en la comunidad que mejor retrata a España en las urnas". Aragón como en el Ohio español: el lugar que captura el sentido general del país. Aunque diría que aquí, más que ciencia política o estadística honesta –los patrones pasados ​​no tienen por qué condicionar el futuro– sólo están las simples, básicas y primarias ganas de vender la piel del gos antes de cazarlo. La Razón se abona también a la idea de las elecciones autonómicas como si fueran los Globos de Oro, tópicamente considerados la antesala de los Oscar, sólo que aquí en vez de una estatuilla vagamente fálica, te dan las claves del gobierno. El titular era: "Los cuatro motores de unas urnas en Aragón con impacto nacional" y se referían al peso de los agricultores, a la incorporación de los jóvenes como votantes de Vox, a la movilización o no de la izquierda y al efecto que bautizan como "recuerdo de la campaña". Es la manera fina que tienen de decir el poso que deja en Soria toda la turra que han dejado caer en las últimas semanas en unas elecciones que sólo tenían interés para ellos en tanto que ariete por derrumbar la puerta de la Moncloa.

Escribo sin saber si las urnas han confirmado el resultado previsto en las encuestas, pero a poco que se le parezca, seguro que vendrán semanas de proclamas de cambio de ciclo y de la matraca habitual. Cierto es que Sánchez ha demostrado una capacidad de supervivencia legendaria, pero al final esta persistencia del ruido –en los medios y en las redes– acaba siendo efectiva y acaba provocando cambios sociales donde el electorado reacciona más por la realidad percibida que por la experimentada.