Florentino y el bolígrafo de la Guardia Civil

El jueves por la noche, Florentino Pérez fue a hacer campaña para las elecciones a la presidencia del Real Madrid a Horizonte, el nido televisivo de la extrema derecha en Mediaset. Que lo entrevistara Iker Jiménez, experto en extraterrestres y psicofonías, es el auténtico fenómeno paranormal del periodismo. Obviamente, era un acto de venganza contra Atresmedia por haber invitado la noche anterior a su adversario, Enrique Riquelme, a El hormiguero. Pero fue una mala idea escoger un programa que se emitía mientras jugaba la selección española. Parte del electorado debía estar viendo La 1 en ese momento.

El programa incluyó la entrevista como una pausa en el linchamiento habitual a Pedro Sánchez. Y el resultado fue pésimo. Por un lado, Florentino se ahogaba al hablar, tenía una tos explosiva, desenvolvió un paquete de Kleenex para sonarse varias veces y estaba atrapado en una espiral de repeticiones. Hacía catatónicas y transmitía fragilidad. Repitió hasta ocho veces que “los hijos de los señores de la época más siniestra del Real Madrid quieren apropiarse del club”, atrapado en esa obsesión hasta hacerse incómodo.

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Iker Jiménez evidenció los límites de su competencia. Obligado a salir de su espectáculo sensacionalista, el hecho de afrontar una entrevista de cierta exigencia hizo emerger sus carencias. Trató de tú al presidente del Real Madrid, y aunque Florentino le pidió que lo tratase de usted, Jiménez insistió en hablarle de tú. Se familiarizó con él como si fuera un fan del programa y, en el colmo de la arrogancia, le dedicó una taza de Horizonte que le habían regalado a él, con el escudo y la bandera española. Se lo metió en el bolsillo de la americana. Todo por la patria. Todo por Florentino.

Pero en este contexto de un cierto patetismo y decadencia, hubo un aspecto delirante. Una presencia fantasmal digna de las historias de terror de Iker Jiménez. Mientras el presentador hacía la entrevista iba acariciando una corbata de la Guardia Civil que le había regalado un miembro del cuerpo. Cuando se la quiso dar a Florentino, el presidente sacó un bolígrafo de la Benemérita que le habían regalado a él, con el escudo y la bandera española. Se lo metió en el bolsillo de la americana. Todo por la patria. Todo por Florentino.