Tribunales

El fotoperiodista Albert Garcia niega haber agredido a un policía: "Al contrario, me golpearon ellos a mí"

La Fiscalía modifica la acusación y pide para el fotoperiodista una multa de 4.800 euros

BarcelonaNo es habitual que un periodista se siente en el banquillo de los acusados, y todavía menos que lo haga con toda la profesión detrás apoyándolo. Este jueves el fotoperiodista de El País Albert Garcia ha vuelto a negar haber empujado y agredido a un agente de la Policía Nacional mientras documentaba –correctamente acreditado– una actuación del cuerpo el 18 de octubre de 2019 en la Plaça Urquinaona de Barcelona, durante los disturbios después de las protestas por la sentencia del Procés. "Al contrario, me golpearon ellos a mí", ha insistido este profesional en el decurso del juicio en el juzgado penal número 8 de Barcelona. Antes, decenas de profesionales se han concentrado a las puertas de la Ciutat de la Justícia para reclamar su absolución.

Inicialmente la Fiscalía pedía un año y medio de prisión para Garcia por un delito de lesiones y dos de atentado contra la autoridad. El marzo pasado la Audiencia de Barcelona desestimó el primero de los delitos y la Fiscalía rebajó la pena que pedía para el fotoperiodista a nueve meses de prisión por un solo delito de atentado contra la autoridad. Al final del juicio, en un gesto poco habitual, el ministerio público ha vuelto a cambiar la petición de condena: ahora pide para Garcia una multa de 4.800 euros por un delito de resistencia y una falta de lesiones leves.

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Durante su interrogatorio, Garcia ha explicado que estaba documentando una actuación de la Policía Nacional sobre un joven en la Plaça Urquinaona, debidamente acreditado y "a una distancia muy prudencial", cuando uno de los agentes se puso delante de su cámara para impedirle que continuara fotografiando la intervención. "Lo intenté esquivar un poco", ha dicho. Garcia ha explicado que el agente lo empujó y casi lo hizo caer al suelo. Después, "todo fue muy rápido", ha explicado el reportero gráfico: "No entendía nada de lo que me estaba pasando, me cogieron por el cuello, me quedé sin respiración, me tiraron al suelo, me inmovilizaron y me pegaron en la cara". Después se lo llevaron detenido y esposado. "Les dije que me hacían daño y que me llevaran de una manera digna", ha dicho Garcia. Según su versión, a pesar de las demandas, la policía no lo ayudó "en nada". Acabó en comisaría y no fue hasta la madrugada cuando lo dejaron en libertad con cargos.

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El policía que ordenó detenerlo ha contradicho la versión del fotoperiodista. Ha asegurado que Garcia no les hizo caso cuando él y sus compañeros ordenaron a los periodistas que se retiraran, ha acusado a Garcia de haberlo empujado y ha asegurado que después los dos "forcejearon" hasta que notó que el fotoperiodista le había lesionado un dedo de una mano. "Entonces pensé: «Primero era desobediencia, pero ahora me lo llevo detenido»". Y pidió a los compañeros que lo arrestaran. El resto de policías que han declarado en el juicio han corroborado esta versión policial y han hablado de un "ambiente muy hostil" en la plaza en el momento de la detención.

Otro de los agentes también se ha referido al momento en el que trasladaron a Garcia detenido. A pesar de que en las imágenes se ve cómo lo llevan medio arrastrando y en mala posición, el policía ha asegurado que era el fotoperiodista quien "se tiraba al suelo". "Gritaba y se dejaba caer, y se quejaba de cómo lo llevábamos". Al final del juicio, Garcia ha aprovechado el último turno de palabra para acusar a los policías de "falso testimonio".

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"¡Cámaras, cámaras!"

El relato de los agentes se contradice con el de Garcia, pero también con el de los periodistas que han declarado como testigos en el juicio. La periodista Anna Punsí, que estaba muy cerca de Garcia cuando lo arrestaron y grabó con el móvil el momento de la detención, ha explicado que, cuando pasó todo, tanto Garcia como ella y el resto de profesionales estaban documentando una actuación policial desde la distancia. Aún así, la periodista tuvo "la sensación" de que la policía "no quería que se viera en las cámaras" lo que podía ser considerada "una mala actuación" policial, porque estaban reduciendo a una persona en un momento en el que la plaza estaba tranquila. "¡Cámaras, cámaras!", oyó que los agentes se gritaban los unos a los otros para advertirse de que había que ser cuidadosos ante la presencia de los periodistas.

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"Me sorprendió que les molestara que estuviéramos grabando", ha insistido. La periodista también ha explicado que en el momento en el que ella, Garcia y otros profesionales estaban documentando la actuación policial previa a la detención de Garcia todos los periodistas se colocaron en semicírculo pero distanciados de la escena para no "interferir" en la actuación policial.  En el informe de la policía sobre la detención de Garcia, los agentes hacen constar que hablaron con Pablo Ordaz, como redactor jefe de El País, y que les explicó que no era la primera vez que Garcia tenía un problema similar y que ese mismo día lo habían advertido en la redacción de que fuera correctamente acreditado y de que la vestimenta que llevaba se parecía demasiado a la de los manifestantes. "Es imposible que yo dijera esto", ha explicado Ordaz, que ha declarado como testigo en el juicio. El reportero ha dicho que, a pesar de tener el cargo de redactor jefe, no es el superior directo de Garcia ni de ninguno de los periodistas de la redacción de Barcelona, porque trabaja en la de Madrid, y ha negado haberse reunido con él aquel día ni haberle hecho ningún reproche. Ahora la última palabra será del juez.