Pero quién han condenado, exactamente?
Se habla a menudo de la pena del telediario que es el daño reputacional de ver el nombre de alguien lanzado a los pies de los caballos mediáticos. Pero existe también la antipena del telediario, que es cuando el peculiar sistema mediático de esta comarca te ahorra ese arrastre porque, en su tablero de juego, tú eres en realidad un simple peón. Acaban de enviar a prisión a todo un exministro por una pena mayúscula de 24 años, pero los titulares de la prensa de derechas no ponen el nombre de Ábalos en los titulares, sino el de alguien otro. Veamos: “El sanchismo, condenado” (Abc), “Condena unánime e implacable a la corrupción que llegó con Sánchez” (El Mundo), “Primer revés judicial al sanchismo con una condena histórica” (La Razón). Para rematar la faena, Pedro Sánchez ocupa las fotografías de los dos primeros rotativos: cualquiera diría que a quien han puesto entre rejas es a él. Aunque no le han pintado unos barrotes con inteligencia artificial. Tiempo al tiempo.
Cuando entras a la facultad, en alguna de las primeras clases te explican que el periodismo responde las preguntas clásicas de quién, qué, cuándo, dónde y por qué –en inglés, las famosas cinco W– y, por tanto, hay que empezar a explicar las cosas aclarando estos términos. Los hay que añaden una sexta: el cómo. Pero el periodista español debería sumar aún una séptima: “¿quién querríamos?” Una parte sustancial de los titulares de portada de Madrid tienen el sujeto de la noticia trastocado: no es el protagonista factual del asunto, sino el deseado. Ante la acumulación de casos –la esposa, el hermano, el ministro, el secretario de organización...– es evidente que estamos ante un problema sistémico. Pero estos son titulares infusionados en hiel. Que no se conforman con enviar a todo un exministro a prisión, en lo que podrían considerar una victoria clara, porque la rabia les ciega.