La fábrica de causalidades, al servicio de Peinado

El juez Peinado hace 'desmelenar' la caverna
22/06/2026
Jefe de Media
2 min

Hay una escena de El resplandor de Stanley Kubrick que siempre me hiela la sangre. El cocinero Halloran está hablando con el niño Danny sobre el siniestro hotel donde tendrá que pasar el invierno, incomunicado. Al fondo, medio desenfocados, hay unos cuchillos colgados en una columna y la composición del cuadro hace que sutilmente apunten hacia la testa del pobre infante. Es de esos detalles que en una primera visión puedes pasar por alto –aunque el subconsciente capte el sentido de amenaza– pero ya después solo puedes ver esas puntas orientadas hacia la inocencia que encarna el pequeño personaje y es insoportable.

En periodismo se puede trabajar de manera similar, con yuxtaposiciones creativas que cargan la intención. Miremos si no este titular de El Mundo: “El CGPJ examina hoy mismo Peinado bajo presión del gobierno”. Sugiere que si el magistrado acaba recibiendo una reprimenda habrá sido por obra y gracia del ejecutivo. Así se insiste en uno de los subtítulos: “Tras la queja de Marlaska, convoca una reunión urgente por una posible «falta de consideración»”. Esta frase crea una relación de causa y consecuencia de manera gratuita y no probada. Efectivamente, hay una queja y, efectivamente, después hay el inicio del expediente. Pero la existencia de la protesta no invalida que el Consejo General del Poder Judicial esté haciendo lo que habría hecho igualmente. De hecho, veinticuatro horas antes uno de los subtítulos era “El instructor prohíbe salir del país a Begoña López e indigna a la policía al afirmar que sus escoltas pueden ayudarla a escapar”. En cambio, al diario no se le ocurriría escribir “Expediente a Peinado tras las quejas policiales”. Este uso de la partícula “después” son los cuchillos que deja el periodista en segundo plano, como quien no quiere la cosa. Porque sabe que hacen el trabajo. Discretos, pero afilados.

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