Series robadas/2

'Aquí no hay quien viva': la serie infiel que le hizo el salto a Antena 3

La cadena intentó impedir que Telecinco emitiera una serie con el mismo espíritu y tipo de humor

Algunos de los personajes de 'Aquí no hay quien viva'
02/08/2026 - 16:54 h.
4 min

Barcelona(Como cada verano, el ARA dedica una serie de artículos de Media de los domingos a repasar historia de la televisión. Este año, rescatamos algunos de los cambios de cadena más sonados que vivieron ficciones históricas.)

Robar una serie no siempre es tan fácil como plantificar un cheque en blanco a los creadores para que den el salto a la cadena que apostó por ellos por primera vez. Es lo que pasó a los hermanos Caballero –Alberto y Laura– cuando decidieron romper con Antena 3 después de cinco temporadas y 91 capítulos de Aquí no hay quien viva, la mejor serie cómica española según las encuestas del sector, con un 19,8% de los votantes. De hecho, ahora que hace veinte años de su final, sigue siendo un fenómeno vivo gracias a las reposiciones. Según el Barómetro de Barlovento, una media de 5,9 millones de espectadores de plataformas de streaming en España se conectan cada mes. Y uno de cada cuatro espectadores ha repasado como mínimo un capítulo en el último año.

Con todo, los creadores de la serie quisieron cerrar la serie a pesar de conseguir cuotas de pantalla en su momento que rozaban el 40%, gracias a ser una ficción coral e intergeneracional que actualizaba el género tradicional del esperpento con acentos de comentario social en el lenguaje televisivo del momento. El agotamiento del equipo, que llegó a denunciar tener que trabajar jornadas de veinte horas, hizo saltar la relación por los aires: la cadena pedía que aquella gallina de los huevos de oro siguiera poniendo a ritmo frenético y el equipo artístico y técnico acabó sintiéndose “maltratado” y forzado a escribir los guiones a toda prisa.

Mediaset miraba estas tensiones con ojos rapaces. Cuando la productora de José Luis Moreno –tío de los Caballero– agotó el contrato que la unía a Atresmedia, en julio de 2006, Paolo Vasile lanzó una oferta de compra del 15% de la empresa por 11 millones de euros. Eso sí, la operación incluía una condición: dejar de hacer Aquí no hay quien viva para Antena 3.

Ahora bien, trasplantar la serie no era tan sencillo. Antena 3 tenía registrada la marca y también los derechos de autor sobre los personajes, de modo que no se podía hacer una secuela literal. La solución pasó por crear una especie de secuela espiritual: una serie nueva, pero con la misma premisa –una comunidad de vecinos pasadísimos de vueltas y en conflicto permanente– y también con buena parte de los actores. Eso sí, como no podían repetir personajes, se tuvo que hacer todo un tetris de guion para que siguieran teniendo cada uno el tipo de humor con que se habían hecho célebres, pero con una carcasa diferente para mantener a los abogados del grupo Planeta a una distancia prudencial.

También hubo que buscarle un nombre. Se consideró Atocha 20, el nombre de la comunidad ficticia donde pasaría la acción, pero finalmente se optó por La que se avecina. La fórmula hizo suficiente fortuna para que la serie siga viva, solo que ahora es Amazon Prime quien la estrena en primera instancia, y después llega a Telecinco, donde todavía hace buenas audiencias –sobre el 10%, que es más que la media del canal– pero nada que ver con las de su predecesora, ya que los consumos se han hiperfragmentado en estas dos décadas. Y, sobre todo, Mediaset la explota en las reposiciones de canales como FdF, que durante etapas ha vivido fundamentalmente de emitir una y otra vez los 210 episodios del serial.

La pervivencia de las dos series hace inevitable que haya la clásica batalla entre los fans de una y otra, como si fuera la guerra civil entre partidarios de la tortilla con cebolla o sin ella. Quienes prefieren Aquí no hay quien viva alaban sus capítulos mejor definidos y el tono más costumbrista y realista. El otro bando destaca el tono más surrealista, el humor negro y más atrevimiento en general.

A pesar de las medidas de los creadores de la serie para protegerse de acciones legales contra ese cambio en toda regla, Antena 3 intentó presentar batalla judicial. En el año 2007, cuando apenas se habían podido ver dos capítulos de La que se avecina, presentó una demanda por plagio de formato y competencia desleal. La reclamación fue admitida a trámite, pero no se concedieron las medidas cautelares de suspender con efectos inmediatos la producción. Se reclamaban también tres millones de euros de indemnización, pero la justicia determinó, en enero de 2012, que no había motivos para concederla. Según el razonamiento de los tribunales, Aquí no hay quien viva "no era lo suficientemente original” para proteger un formato, el de comedia de vecinos, que era visto como demasiado genérico por los magistrados. Antena 3 tuvo que pagar las costas judiciales, mientras la serie heredera reventaba audímetros.

Todavía hay una vuelta de tuerca reciente del conflicto. Los creadores demandaron a Atresmedia por falta de transparencia en los rendimientos de Aquí no hay quien viva y sus múltiples reemisiones. A la espera de ver cómo se resuelve el caso, solo se puede invocar la frase recurrente del personaje Juan Cuesta, cada vez que estallaba un conflicto en la comunidad que presidía: “¡Qué follón...!”.

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