Accesibilidad

Una herramienta pionera de la UPF permite a las personas sordas hacer radio

El sistema es un prototipo que convierte a voz sintética lo que se dice en lengua de signos catalana

Un momento de la demostración de SignarIA
18/03/2026
4 min

BarcelonaLa lucha por el acceso de todos a los medios de comunicación, no solo como receptores sino también como emisores, ha dado un paso importante. La Universitat Pompeu Fabra (UPF) ha desarrollado SignarIA, una herramienta que posibilita a las personas sordas adquirir una voz sintética con la que hacer radio. El proyecto nace a raíz de la necesidad de resolver un reto que se planteó en la facultad de periodismo de esta institución: ¿cómo hacer participar en los talleres de radio a Berta, la primera alumna con sordera que se inscribía en su grado?

SignarIA se basa en la construcción de una voz electrónica lo más natural posible. La persona sorda se expresa en lengua de signos catalana y un aparato llamado Computer Vision decodifica el mensaje. Entonces entra en juego la figura del donante de voz, que en muchos casos se espera que sea un familiar de la persona con discapacidad auditiva. La idea de fondo es combinar la huella sonora latente de la persona sorda con la prosodia y la articulación del donante, que habrá entrenado un sistema de inteligencia artificial. El resultado es una voz sintética personalizada que tiene el timbre potencial de la persona que la utiliza. Una prima de Berta, de su misma edad, ha sido la donante.

La principal aportación del sistema es que esta conversión entre lengua de signos y voz se hace en directo y en tiempo real, de manera que la persona puede intervenir en un programa de radio y ver cómo su habla signada se convierte en sonido que puede oírse en audio, a través de las ondas o por internet. Al mismo tiempo, a través del portátil, el usuario puede leer lo que dicen, también en directo, los otros participantes en el programa. A partir de aquí, todo está listo para que, el curso que viene cuando haga tercero, Berta pueda asumir las quince horas semanales del taller de radio que hay en el programa educativo, durante diez semanas.

La manera de funcionar permite afinar mucho el mensaje. Por cada frase signada, el sistema propone tres mensajes: el primero es literal, el segundo aporta contexto y el tercero contiene más creatividad. Con una máquina con pedales, el usuario puede escoger cuál de los tres se adapta mejor a lo que quiere decir (o puede descartarlos y generar tres propuestas nuevas). A partir de aquí, la inteligencia artificial va conociendo el estilo y la manera de hacer de la persona que lo utiliza, y va perfilando cada vez mejor sus predicciones.

El proyecto se ha impulsado desde la UPF, pero se ha hecho en alianza con We Are Mortensen, la empresa que ha aportado la tecnología capaz de hacerlo posible. De momento, está en fase de prototipo y la universidad ya ha creado dos grupos de discusión: uno con personas sordas signantes para analizar los usos potenciales de la herramienta y valorar su impacto, y otro con profesorado de la facultad de comunicación para explorar la aplicación de esta tecnología tanto en el aula como en los locutorios de radio. Entre las aplicaciones que se ven más inmediatas están, por ejemplo, la utilización en juicios, para garantizar a los testigos sordos que lo que queda registrado responde fielmente a su voluntad.

También se está trabajando en hacer el camino inverso: que lo que dicen las otras voces participantes se transforme a lengua de signos, a través de un avatar creado por inteligencia artificial. La UPF ha iniciado contactos con otros centros de investigación que están trabajando en ello para intentar fomentar avances en este sentido. La idea de fondo es conseguir que personas como Berta no tengan que renunciar a su lengua materna, que es la lengua de signos catalana, en su caso.

Datos de acceso abierto

Otro de los beneficios del proyecto SignarIA es que ha generado un corpus importante de datos que se ponen en régimen de libre acceso, con el ánimo de estimular la investigación en el reconocimiento y la síntesis de la lengua de signos catalana (LSC). Fruto de esta tarea, combinada con el trabajo del grupo de investigación en LSC Lab del departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la misma universidad, y la de la cooperativa Laifari SCS, se ha creado una metodología innovadora para la creación de datos sintéticos que incluye, por ejemplo, la conjugación de verbos en lengua de signos catalana. Así, se pueden generar ejemplos lingüísticos de manera sistemática y escalable, lo que puede facilitar el aprendizaje de esta lengua.

La herramienta se presentó este martes en una jornada que contó con las ponencias de los dos investigadores principales, Marcel Mauri y Roger Cassany, además de los ingenieros del proyecto, Xavi Vinaixa e Inés Broto. Durante el acto, la lingüista Gemma Barberà y la coordinadora Cecilia Barba presentaron los resultados cualitativos del proyecto. El encuentro incluyó también una mesa redonda titulada "Periodismo e inclusión, la asignatura pendiente", durante la cual se abordó la falta de representación de las personas sordas en los medios de comunicación.

"Es una tecnología que se adapta a nosotros y no el clásico caso de cuando nosotros nos tenemos que adaptar a una tecnología", valora Cassany. "Hay, por tanto, una reivindicación también de la soberanía tecnológica, que nace de nuestras necesidades y no viene impuesta por las grandes corporaciones. Es por eso que es una tecnología abierta, al servicio de las universidades y centros de investigación".

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