Investigaciones internas de los Mossos demasiado internas

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Joan Gálvez muestra la herida por impacto de bala de foam. El reglamento indica que hay que disparar por debajo del abdomen.
30/09/2026 - 18:26 h
Jefe de Media

El 15 de octubre del año pasado, el fotoperiodista Joan Gálvez recibió un disparo con bala de foam cuando cubría una manifestación ante el consulado de Israel en Barcelona, a pesar de ir identificado con un casco donde se leía la palabra Press a ambos lados. El impacto fue lo suficientemente fuerte para enviarlo al suelo, lo cual sugiere que la bala fue disparada desde demasiado cerca. Además, le dejó una marca en el brazo, cuando la normativa indica que se debe apuntar siempre de cintura para abajo. La sospecha inevitable, con todo ello, es que se apuntó al torso. En su momento, hace casi un año, los Mossos dijeron que abrían una investigación interna. Ahora ha trascendido que aquel expediente se cerró sin ni siquiera informar a los interesados. De hecho, a Gálvez lo convocaron a una Comisión de Interior en el Parlament en la que se habló del caso, sin explicarle que una semana antes el Boletín Oficial del Parlamento de Cataluña ya consignaba que la investigación se cerraba sin dictaminar responsabilidades para nadie.

A la violencia de un posible abuso policial se suma la violencia institucional que supone despachar un caso así con una línea en un diario oficial. Gálvez –y la profesión periodística– tienen derecho a saber qué procedimientos se han seguido y por qué se ha valorado que la actuación fue correcta. “Abrimos una investigación interna” no puede ser el eufemismo para decir que pateas la pelota unos meses más allá, vendiendo la idea a los medios de que eres un cuerpo policial garantista. Hace falta más transparencia, y los Mossos se tienen que explicar mucho mejor si quieren evitar lo que me cuentan algunos de los fotoperiodistas con los que he hablado a lo largo de los años: que los brazaletes de prensa, lejos de protegerles, hacen más bien la función de diana. El caso ha merecido también una denuncia penal que todavía está viva. Depende de cómo se resuelva la policía catalana puede quedar en evidencia, y su imagen muy mal parada.

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