Los líderes de los medios trinchera y la hierba a ras de pies
La UCO es como esas bolsas de mano sin compartimentos, que siempre que metes la mano hasta el codo sale algo inesperado. Solo que en lugar de un paquete de kleenex, una caja de cerillas de un hotel con pretensiones o la funda de un paraguas (pero no el paraguas) de aquí sale un dossier, unos documentos inéditos o un trozo de investigación que hasta ahora no había emergido. Un factor hermana todas estas apariciones marianas: llegan en el momento preciso para decantar la balanza de la opinión pública. El nuevo informe de la UCO ha generado titulares como “La UCO confirma que Begoña Gómez usó el software de la Complutense con fines comerciales y contratos manipulados (El Debate)” o “La UCO detecta «adjudicaciones premeditadas» o «sin cumplir la normativa» en el software de la UCAM para Begoña Gómez (El Español)”. Pero también “La UCO concluye que la cátedra de Begoña Gómez se creó conforme a la norma (La Vanguardia)” o “La UCO no encuentra ingresos opacos de Begoña Gómez en su último informe sobre el caso (Eldiario.es)”. Y así todos: los medios trinchera exprimen cada filtración para hacerla pasar, a golpe de mazo, por el agujero de sus alianzas editoriales.
El resultado, claro, es que el público que no comulga ciegamente con el argumentario de un partido llega a la conclusión de que es imposible saber si las cosas son blancas, negras, rosas o marrones. Y sobreviene la desconexión informativa. Los hay que se marchan por el abrumamiento de estímulos. Pero otros lo hacen solo por el cansancio de oír cada día una cosa y la contraria (aliñada por una hilera de insultos de unos y otros si se informan por las redes). Los periodistas que comandan estos arietes políticos saben que se están segando la hierba a ras de suelo. Hace cuatro años el 60% de “líderes de medios” confiaban en el futuro del periodismo. Ahora la cifra ha caído al 38%. Pero insisten, insisten e insisten.