La mujer de la 'kiss cam' de Coldplay rompe el silencio

Este martes, Oprah Winfrey entrevistó a Kristin Cabot, la mujer que se hizo famosa por aparecer unos segundos en la pantalla de un concierto de Coldplay el verano pasado. Tanto ella como su acompañante se escondieron súbitamente al sentirse descubiertos, y la reacción se hizo viral hasta convertirse en el vídeo más visto de 2025. El rumor de un affaire extramatrimonial se propagó de inmediato, y convirtió la anécdota en motivo de escarnio público.Pero detrás de aquel vídeo hay una historia que Oprah Winfrey ha llevado ante las cámaras. Sentadas una frente a la otra, la presentadora y Cabot conversaron durante una hora, rodeadas de una cincuentena de personas que las escuchaban atentamente mientras asentían con la cabeza, contribuyendo simbólicamente a un ejercicio de comprensión y compasión. Cabot explicó su cambio radical de vida desde entonces. Tanto ella como sus hijos adolescentes han sido víctimas de insultos, amenazas de muerte y burlas. Reveló que el único motivo por el que aceptaba hacer aquella entrevista era dar contexto a su historia, porque tenía la sensación de que, con el silencio, aceptaba un relato construido en las redes sociales que no era real. Se sentía víctima de un cliché y de una crueldad que no merecía a pesar de su error de iniciar una relación que podía provocar un conflicto de intereses en el trabajo.Cabot explicó que, en el momento en que se produjeron los hechos, ella ya llevaba meses sin vivir con su marido y estaba en proceso de divorcio. De hecho, aquella noche, su marido también estaba en el concierto con otra persona. Andy Byron, el CEO de Astronomer que la abrazaba en las famosas imágenes, llevaba semanas explicándole que él también se estaba separando. El día del concierto era la primera vez que salían juntos más allá de las comidas de trabajo. Fue después del escándalo que descubrió que Byron, en realidad, no se estaba separando y que le había mentido.Winfrey le preguntó por qué creía que aquella anécdota había provocado tanto odio contra ella. Cabot explicó que la imagen de la kiss cam la había convertido en la personificación de “la amante”: “Representé algo de lo que la gente tenía miedo”, dijo. Cabot hizo énfasis en el sesgo de género del juicio social: la convirtieron en una mujer que había engañado malévolamente a su superior y se ensañaron con ella por su aspecto físico y su forma de vestir. El único momento en que se emocionó fue cuando Winfrey le preguntó por los hijos, de 15 y 17 años.Durante la entrevista, es inevitable pensar en la manera como una tontería se convirtió en un drama y un acoso de dimensiones desproporcionadas. También es incómoda la exhaustiva justificación personal a la que se sometió Cabot durante la conversación para intentar rehacer su reputación. Cabot ya no es la directora de recursos humanos de Astronomer y, desde entonces, todavía no ha encontrado trabajo, a pesar de sus ganas de volver a trabajar. Quizás la conversación con Winfrey se deba entender en clave profesional, como un acto desesperado por conseguir volver al mercado laboral después de explicarse.