Tu nuevo portátil será más caro por culpa de la IA, aunque no la uses
La era del "más por el mismo precio" se ha acabado: la avidez de chips de la IA nos hace pagar más por tener menos
BarcelonaYa nos habíamos acostumbrado: al cambiar de móvil o de ordenador, por el mismo precio obteníamos más: más memoria, más velocidad, más almacenamiento. Las subidas quedaban reservadas a categorías realmente nuevas (los teléfonos plegables, por decir una que todavía no ha convencido a nadie), mientras el resto del catálogo abarataba prestaciones. Este ciclo se ha acabado, y el culpable tiene nombre: la inteligencia artificial (IA) y su consumo de chips de memoria.
El apocalipsis de la RAM
A diferencia de la escasez de entre 2020 y 2023 –un atasco logístico causado por la pandemia–, la crisis actual es estructural: la industria ha decidido que le sale más a cuenta fabricar memoria cara para centros de datos de IA que barata para nuestros portátiles.
Las cifras cantan: el año pasado, la memoria DRAM subió un 172% respecto a 2024. Un módulo DDR5 de 32 GB que costaba menos de 100 euros en la primavera de 2025 valía más de 300 euros en abril de 2026. La memoria NAND, la que hay dentro de los discos SSD de los portátiles y el almacenamiento de los smartphones, vio cómo los contratos de las obleas (wafers, en inglés; las láminas de silicio de 30 centímetros de diámetro donde se graban los circuitos de los chips) se encarecían más de un 60% en solo un mes, el de noviembre. Lo dice TrendForce, que para este trimestre ya prevé nuevas subidas del 60% en DRAM y del 70% en NAND.
Lo reconocen incluso los fabricantes de chips: Micron admitió hace unos días que espera que "las condiciones persistan más allá de 2027". El presidente de SK lo estiró aún más: "Hasta 2030 habrá cierta escasez", porque asegurar nuevas obleas "tarda como mínimo cuatro o cinco años". Microsoft calcula que sus costes de memoria se han multiplicado por más de 2,5 este año y podrían volver a duplicarse hacia el otoño de 2027.
Dos letras que lo explican todo: la I y la A
La fiebre por construir centros de datos ha disparado la demanda de memoria HBM, la que necesitan los procesadores de Nvidia. Fabricar un gigabyte de HBM3E consume, según la mencionada Micron, el triple de capacidad que la misma cantidad de DDR5 convencional. Cada oblea que se va hacia un centro de datos son, pues, tres que nunca llegarán a nuestros ordenadores.
El caso más flagrante es el proyecto Stargate de OpenAI. En octubre de 2025, Sam Altman firmó cartas de intenciones con Samsung y SK Hynix para asegurarse hasta 900.000 obleas de DRAM al mes, el equivalente al 40% de toda la producción mundial. ¿Y quién controla esta producción? Tres empresas: Samsung, SK Hynix y Micron se reparten casi el 90% del mercado de DRAM, y las tres decidieron desviar capacidad hacia la HBM y dejar a medio gas las DDR4 y DDR5 de consumo. Ya hay quien las ha llevado a los tribunales acusándolas de ponerse de acuerdo, al estilo de los cárteles, para inflar un 700% en cuatro años el precio de las memorias. Veremos qué opina el juez.
También hay geopolítica: las restricciones de Estados Unidos a la exportación de equipos avanzados para fabricar chips han encorsetado la producción china. Y no hay que ignorar que la falta de previsión roza el descaro: escaldados por las pérdidas de 2022-2023, los fabricantes recortaron la inversión y ahora no tienen ninguna prisa por ampliarla, porque la escasez les está regalando unos márgenes que hace años que no veían.
Apple tira la toalla
La semana pasada, Apple formalizó lo que su CEO Tim Cook había adelantado días antes al Wall Street Journal: la subida de precios era inevitable ante un coste de la memoria y el almacenamiento que la compañía considera insostenible. Los MacBook y los iPads son hoy de media un 20% más caros que el 25 de junio (entre el 13% y el 32%, según el modelo).
El MacBook Air de 13 pulgadas con chip M5 ha pasado de 1.199 a 1.429 euros, y el de 15 pulgadas, de 1.499 a 1.729 (230 euros más en ambos casos). El modelo de entrada MacBook Neo sube de 699 a 799 euros. Quien quiera un MacBook Pro de 14 o 16 pulgadas con chip M5 Max deberá añadir 600 euros al precio anterior, la subida más grande en términos absolutos de toda la gama portátil. La tableta iPad básica es la que más sube en porcentaje, un 32%, pasando de 379 a 499 euros. En el resto del catálogo, el Mac Studio con chip M3 Ultra se dispara de 4.849 a 6.349 euros: 1.500 euros más de un día para otro.
Apple había evitado estas subidas incluso con los aranceles de Trump y la pandemia, y el iPhone, el producto estrella, todavía no ha subido ni un euro, pero nadie duda que lo hará en septiembre, cuando lleguen los modelos nuevos y la marca haga lo que suele hacer: revisar precios. Que Apple rompa ahora la disciplina de mantenerlos fijos durante todo el ciclo de un producto no es un detalle menor: ni la compañía más blindada del sector puede seguir absorbiendo sola el coste de la memoria.
Xbox rompe su propio modelo de negocio
Pocas horas después de la noticia de Apple, Microsoft confirmó que las videoconsolas Xbox subirán de precio en todo el mundo: 100 dólares más para los modelos con 512 GB y 150 para los de 1 TB. En EE. UU. esto sitúa la Xbox Series X en 800 dólares, casi un 60% más que cuando salió en noviembre de 2020. En España, donde el modelo con lector de DVD costaba hasta ahora 600 euros y el digital 550, la subida confirmada lo acercaría a los 700-750 euros, aunque Microsoft todavía no ha publicado la tabla oficial en euros.
El negocio de las consolas, vendidas a precio de coste o por debajo para recuperarlo con los juegos y las suscripciones, solo funciona cuando los componentes no se mueven. A los precios nuevos, una Xbox Series X ya cuesta lo mismo que muchos PC para jugar y se acerca peligrosamente a la PS5 Pro: es la misma caja de siempre, solo que más cara.
Efecto dominó
Sony se anticipó: el 2 de abril subió 100 euros todos los modelos de PS5 (la edición con lector, a 650 euros; la digital, a 550; la Pro, a 900), acumulando ya 150 euros de subida desde 2020. Por primera vez, una consola de cinco años cuesta más que el día que salió a la venta. Nintendo tampoco se ha librado: desde el 1 de septiembre, la Switch 2 costará 500 euros, 30 más que hasta ahora.
En los PC los números también duelen. HP explica que la memoria y el almacenamiento, que representaban entre el 15% y el 18% del coste de materiales de un PC, ahora llegan al 35%. Dell y Lenovo han aplicado incrementos del 15-20%. IDC calcula que las ventas mundiales de PC caerán hasta un 11,3% durante 2026; Gartner habla de un 10,4%: la contracción más grande en más de una década.
Los móviles tampoco escapan. Según IDC, el precio medio de venta subirá un 14% este año, mientras las unidades vendidas caerán un 12,9%, "la caída más grande de la historia". En Europa, Counterpoint Research habla de un encarecimiento del 6,9%, el doble de lo que se había previsto hace unos meses. Quién lo sufrirá más es, como siempre, quien menos se lo puede permitir: la misma consultora avisa que los móviles por debajo de los 100 dólares (unos 90 euros), cruciales en los países con menos capacidad adquisitiva, serán "inviables", incluso cuando los precios se estabilicen, cosa que no se espera antes de mediados de 2027.
Sin marcha atrás a la vista
Un directivo de Lenovo dijo que los precios de la memoria probablemente no volverán "nunca" a los niveles de hace un año. La industria del silicio ha reorganizado toda su capacidad en torno a la IA, y retroceder exige años de inversión en fábricas que no se construyen de la noche a la mañana: la nueva planta de DRAM de Micron no abrirá hasta 2028. Mientras tanto, quien paga la factura de esta guerra por los recursos es el consumidor. La era del "más por el mismo precio" ha terminado, y nadie puede decir cuándo volverá. Si es que vuelve.