À Punt eleva la apuesta por los toros, el castellano y los sucesos con el nombramiento de Román Ceballos como nuevo presidente
Organismos como el Consejo de Informativos denuncian la regresión de un medio público que consideran que cada vez se parece más a Canal 9
ValenciaComo si en el País Valencià no ocurriera nada interesante y el cumplimiento del principio de medio de comunicación de proximidad que establece la misma ley fundacional de la radiotelevisión pública hubiera quedado en suspenso, este viernes los telespectadores de À Punt podrán comprobar que la cadena dedicará parte de su parrilla a transmitir una corrida de toros de la madrileña Feria de San Isidro. Por llamativo que pueda resultar, no se tratará de la primera ocasión; de hecho, la emisión del espectáculo taurino de la capital del Estado se inició el 9 de mayo y se repetirá este domingo. Lo que sí que será es un ejemplo más de la evolución de un canal que, con la llegada a la Generalitat de PP y Vox, apuesta cada día más por contenidos en castellano, la mezcla de opinión e información, los sucesos y la difusión de espectáculos vinculados a la cosmovisión española más conservadora. Una tendencia que nada hace pensar que cambie, sino más bien al contrario, con el nombramiento esta semana de Román Ceballos como nuevo presidente del consejo de administración de una cadena que para muchos hace tiempo que recuerda al antiguo Canal 9.
Para vigilar que À Punt no modifique el rumbo fijado desde que en 2023 fue investido Carlos Mazón, el gobierno valenciano ha cubierto con Ceballos la vacante dejada por Vicente Ordaz, que fue nombrado secretario autonómico de Comunicación del nuevo jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca. Licenciado en ciencias del trabajo, graduado social y diplomado en relaciones laborales, ejerció cargos de gran relevancia en los gobiernos de Francisco Camps. En concreto, fue director general de Trabajo y máximo responsable del Servicio Valenciano de Empleo (SERVEF). Pese a su trayectoria en la administración pública, es especialmente recordado por su labor en la empresa privada cuando formó parte del equipo de la consultora KPMG que diseñó y gestionó el ERE de extinción con el que se cerró Canal 9 en 2013. Se trata de la misma función que ejerció como principal negociador del Puerto de València ante los sindicatos de estibadores en un período de alta conflictividad laboral. Un currículum que plantea la duda sobre si el PP y Vox prevén reorganizar un ente aún pendiente de ordenar con unas oposiciones que estabilicen una plantilla que se mantiene provisional desde 2017 y formada mediante bolsas de trabajo temporal.
Para suplir su nula experiencia en el sector comunicativo, Ceballos heredará el equipo que acompañaba a Ordaz y que conforman el director general, Francisco Aura; el jefe de informativos, Josep Magraner, y el director de programas, Paco Picó. Se trata de tres excargos del antiguo Canal 9. Unos ejecutivos a los que la plantilla de À Punt acusó hace unos meses de convertir la radiotelevisión pública en "una correa de transmisión" del gobierno valenciano en el que no es extraña la “manipulación” informativa y la elaboración de "noticias al dictado".
Además del sesgo informativo, los trabajadores llevan meses quejándose de los continuos cambios de una parrilla que protagonizan programas de deporte y sobre fiestas. También de polémicos que duran pocas semanas. Uno de los más llamativos fue El debat, que dirigía el actor y exdiputado de Ciudadanos Toni Cantó. El más inestable es, sin embargo, el magazine de tarde que en abril sufrió su enésimo cambio desde la llegada de Aura. Después de los intentos de La vesprada amb tu y el controvertido Va de bo –que llegó a emitir un vídeo que insinuaba una relación amorosa entre el presidente español, Pedro Sánchez, y la ministra Diana Morant–, la nueva propuesta es Està passant, que no tiene nada que ver con el espacio del mismo nombre en TV3, ya que el formato apuesta por la cobertura de sucesos y polémicas vecinales, algunas de dudoso interés.
Menos audiencia y menos valenciano
De este retorno al pasado se han quejado hace unos días el Consejo de Informativos y el Comité de Empresa, que han lamentado que los telediarios hayan reducido el tiempo de la información en favor de la opinión. Ponen como ejemplo el telediario matinal, que ha pasado de tres horas a una, incluyendo, además, una mesa de debate "que se come casi la mitad" del espacio. En esta misma línea, señalan que el informativo nocturno ha estrenado un formato de debate bautizado Cara a cara, "que es una copia del Blanco o negro de Canal 9". Además, recuerdan que cuando los telediarios coinciden con retransmisiones como las de la feria madrileña de San Isidro, la cadena no duda en recortarlos o retrasarlos. Para los trabajadores, la consecuencia de esta gestión es una pérdida de credibilidad que se refleja en unos informativos en "mínimos históricos" de audiencia, ya por debajo de los dos dígitos, y en una cadena con una cuota de pantalla inferior al 3% –el 2,6% en abril, según datos de la consultora Barlovento–, lo que la convierte en la cadena autonómica menos vista del Estado.
La otra gran víctima del nuevo rumbo de À Punt es el valenciano, cada vez menos presente en su parrilla. Ya quedan muy lejos las etapas en las que casi toda la programación era en la lengua propia. De hecho, la cadena incumple su promesa de emitir en valenciano a través del dual aquellos contenidos como películas que programa en castellano. De hecho, según una respuesta oficial de À Punt avanzada por El Temps y confirmada por el ARA a una ciudadana que se quejó por esta situación al Consejo del Audiovisual de la Comunidad Valenciana, entre el 1 de octubre y el 31 de diciembre la cadena pública emitió 102 películas. De estas, 86 eran en castellano y 16 en valenciano. De las 86 programadas en castellano, solo 22 tenían la opción dual en valenciano.