Dígitos y cachivaches

RESCAT, la red invisible catalana que nunca cae

321 estaciones base y 41.000 terminales que mantienen comunicados los servicios de emergencia cuando las redes móviles fallan, en pleno debate europeo sobre la transición hacia el 5G

El Cecat coordina las operativas de emergencia en Cataluña
13/03/2026
4 min

BarcelonaCuando los bomberos combaten un incendio forestal en las Gavarres o los Mossos realizan una intervención en un túnel de autopista, no utilizan el móvil, sino radios conectadas a RESCAT, la Red de Radiocomunicaciones de Emergencia y Seguridad de Cataluña: propiedad de la Generalitat, operada y mantenida por Cellnex Telecom, y diseñada para no fallar ni cuando se va la luz.

El origen de RESCAT se remonta a los años 90, cuando los cuerpos de seguridad catalanes operaban con redes incompatibles entre sí. En 1994, los Mossos estrenaron NEXUS (TETRAPOL); en 1998, los bomberos y otros servicios adoptaron ÀGORA, ya basada en el estándar TETRA (Terrestrial Trunked Radio). Las dos redes se fusionaron en enero de 2009 en una sola: RESCAT, la primera red TETRA autonómica integrada de España. En 2010, la Generalitat compró la infraestructura de ÀGORA a Abertis. TETRA no es una tecnología conocida por el público, pero es omnipresente en los entornos donde una comunicación fallida puede costar vidas: una llamada de grupo se establece en menos de un segundo y llega simultáneamente a todos los terminales de un canal.

La columna vertebral de RESCAT es una red de 321 estaciones base, complementadas por 150 repetidores de cobertura. La mayoría de antenas están instaladas en emplazamientos de telefonía móvil de Cellnex, pero también se aprovechan infraestructuras propias: tejados de comisarías de los Mossos, edificios de la Generalitat y torres de vigilancia forestal. Esta combinación permite alcanzar una cobertura del 97% del territorio para las radios instaladas en vehículos. La red opera en la banda de los 400 MHz, que ofrece una buena propagación para el territorio catalán, orográficamente complejo.

RESCAT conecta más de 60.000 usuarios de 250 cuerpos: 12.000 mossos d'esquadra, 11.400 policías locales, 4.400 bomberos, 2.400 profesionales de Protección Civil, 1.900 efectivos del Servicio de Emergencias Médicas y 1.500 agentes rurales, además de decenas de organismos menores. Para acceder a esta red se necesita un terminal homologado: robusto, estanco, con un precio medio de 500 a 600 euros. Un consumidor puede comprar uno idéntico al que usa un mosso, pero no podrá escuchar nada: las transmisiones están cifradas de extremo a extremo. La actividad anual impresiona: más de 600.000 horas de voz, 60 millones de llamadas en grupo y 10 millones de actualizaciones de posición GPS.

En el estado coexisten redes TETRA autonómicas (Galicia, Navarra, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Illes Balears, Murcia), municipales, ferroviarias y nucleares. La mayor es la estatal SIRDEE, que Telefónica gestiona para la Policía Nacional y la Guardia Civil. Tiene unos 150.000 usuarios en tecnología TETRAPOL, y en territorio catalán opera de forma independiente pero paralela a RESCAT.

La resiliencia de estas redes en comparación con las comerciales se demostró el 28 de abril de 2025, el día del apagón eléctrico general. Los emplazamientos comerciales de telefonía móvil se quedaron sin batería en tres horas o menos; el 112 era inaccesible en muchas comunidades. En cambio, las redes TETRA aguantaron: todas las antenas de RESCAT incorporan SAI y generadores diésel como requisito contractual. No era la primera prueba: en agosto de 2017, el ataque terrorista en La Rambla de Barcelona generó en RESCAT un pico de 14,7 horas de voz en una sola hora, pero mantuvo, aun así, las comunicaciones sin interrupción, mientras que las redes de móvil convencionales se colapsaron.

TETRA tiene fecha de caducidad

La fiabilidad de las redes TETRA es su activo principal. Pero tienen un techo insalvable: una velocidad máxima de datos de 28,8 kbps, que hace imposible transmitir vídeo en tiempo real. Hoy un comandante de bomberos debe poder recibir la imagen térmica del dron que sobrevuela un incendio; un mosso en persecución necesita enviar una matrícula al centro de coordinación en fracciones de segundo. TETRA no lo permite; por eso en toda Europa se está debatiendo cómo hacer la transición hacia tecnologías de banda ancha.

El debate está polarizado entre construir nuevas redes 4G o 5G dedicadas bajo control estatal –caro, pero soberano– o bien aprovechar las redes comerciales 5G con segmentos privados prioritarios, que naturalmente es la opción que prefieren las operadoras. El apagón del 28 de abril reveló el problema de esta segunda vía: las redes 5G dejaron de funcionar al mismo tiempo que las 4G, porque compartían infraestructura eléctrica. Por eso el gobierno español ya ha impuesto a las telecos un requisito de autonomía, y Telefónica y Cellnex anunciaron durante el pasado MWC que desplegarán baterías de gran capacidad en 2.000 emplazamientos de móvil.

El marco técnico de la transición es el MCX (Mission Critical Services, un estándar 3GPP desde 2016). Francia va por delante con el programa RRF (Réseau Radio du Futur), operativo desde junio de 2025 con 900 millones de euros de presupuesto. El Reino Unido acumula retrasos con su ESN, con costes de 11.200 millones de libras. Corea del Sur completó la migración total en 2023. La Comisión Europea impulsa el EUCCS con el horizonte del año 2030. Sea cual sea la opción adoptada, la transición será larga: las nuevas tecnologías operan en frecuencias de 700-800 MHz, frente a los 400 MHz actuales, y a frecuencias más altas se necesitan más antenas para abarcar el mismo territorio. Con la orografía de Cataluña, pasar de las 321 estaciones actuales a la nueva tecnología significaría desplegar entre 600 y 1.000 emplazamientos. Se estima que la coexistencia de TETRA y las nuevas redes durará al menos una década.

CECAT: el cerebro de las emergencias catalanas

El centro neurálgico de toda esta infraestructura es el CECAT, el Centro de Coordinación Operativa de Cataluña, que funciona 24 horas al día desde dos sedes que operan como una sola: la sala de Barcelona, en el paseo de Sant Joan/Diputación –que visité hace unos días con un grupo de prensa internacional– y la de Reus, que garantiza la continuidad si la primera quedara afectada. Cada sala opera en turnos de doce horas con cuatro operadores, dos jefes de equipo y personal de prensa de guardia. Lo que hace del CECAT un centro de coordinación es la presencia física simultánea de representantes de todos los organismos implicados: Protección Civil (4 plazas), Mossos (2), Bomberos (2), SEM (2), Ayuntamiento de Barcelona (2), Servicio Meteorológico (1), Agencia Catalana del Agua (1), Diputación (1), Agentes Rurales (1), Cruz Roja (1), Carreteras del Estado (1), Carreteras de la Generalitat (1) y Servicio Catalán de Tráfico (1). Cuando hay una emergencia grave, todos los técnicos están en la misma sala, tomando decisiones conjuntas en tiempo real. Se comunican por RESCAT con los efectivos sobre el terreno y desde allí se informa a los medios de comunicación y se envían los avisos ES-Alert a los móviles de la población... siempre que las telecos hagan su trabajo.

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