Sánchez hace girar un platillo chino (o israelí) más

"¡Y aún más difícil!" Esto debió de llamar al Sempitern Superviviente Sánchez cuando además de todos los frentes que tiene abiertos se atrevió a abrir el de desatar las iras del gobierno de Israel, con todos sus resortes propagandísticos. Las panificadoras de España no dan abasto para dar respuesta a toda la demanda de varillas, chapatas y barras de cuarto encargada por la derecha mediática para mojar pan. Si en las portadas del sábado ya se recogían las críticas del gabinete de Netanyahu, ahora que Hamás ha felicitado a Sánchez faltará papel mañana (y gasolina) para tanta primera página inflamada. "Amigo de los terroristas" es el más leve que deberá soportar que le digan en toda la legislatura el Sempitern Superviviente Sánchez. La ira israelí es difícil de suavizar. El País lo intenta: "Israel carga contra Sánchez por criticar las matanzas de civiles", titula el diario de Prisa. ¿Es una formulación que hace hincapié en la beligerancia por la parte de Tel-Aviv y las matanzas de civiles porque, claro, ¿quién osaría no criticar las matanzas de civiles? En el lado de la derecha, como era de prever, Sánchez no es víctima sino provocador: "Israel acusa a Sánchez de "apoyar el terrorismo"" en Gaza. Pura doctrina Aznar: o estás conmigo, o estás con los asesinos. Cero matices, cero posibilidades de fiscalizar. Más diferencias: El Mundo dice que el líder del PSOE abre una crisis diplomática, mientras que la portada de La Vanguardia dice que es Israel quien lo hace. Y ahí el orden de los factores sí altera el producto.

Un detalle relevante: los diarios críticos con Sánchez no acaban de detallar en las portadas exactamente cuál es esa presunta complicidad con el terrorismo (porque deberían hablar de los asesinatos civiles perpetrados por las fuerzas israelíes). Es lo que ocurre cuando se acaba vaciando de contenido la palabra terrorismo: de tanto utilizarla para todo lo que no gusta, ha acabado perdiendo sentido y significado.