Sánchez otorga una televisión en abierto a los rebeldes expulsados de Prisa
Mediaset optaba también a la licencia de TDT, pero se marcha con las manos vacías
BarcelonaCuenta atrás para que haya una nueva televisión en abierto de alcance estatal en España. Así lo ha decidido el consejo de ministros celebrado este martes, que concede la codiciada licencia de TDT a Global Alconaba, el grupo donde están integrados los accionistas y directivos de Prisa que acabaron expulsados del grupo por intentar impulsar este proyecto pese a las prevenciones del presidente del conglomerado, Joseph Oughourlian, que no lo veía viable desde el punto de vista económico.
“Una Intereconomía pero de izquierdas” o “TelePedro” son los motes que recibía aquel canal de televisión cuando se estaba diseñando –dependiendo del grado de malicia de quien lo nombraba– para indicar que había un vínculo evidente entre sus promotores y la Moncloa. Se da la circunstancia, además, que España es de los pocos países en Europa donde las licencias televisivas no las otorga un organismo regulador independiente, sino que las da directamente el gobierno, una práctica que favorece la politización de estas concesiones.
El nuevo canal recibe el nombre provisional de Siete (acrónimo de Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo) y podrá empezar a emitir a finales de noviembre, ya que el imperativo es que, una vez aprobada la licencia, el canal se ponga en funcionamiento en un plazo máximo de seis meses. Su nacimiento coincidirá con el final de la legislatura de Sánchez –si la agota– y el inicio del ciclo electoral de las generales previstas en teoría para 2027. Durante un tiempo se consideró recuperar la marca CNN –como referencia a la extinta CNN+ que tenía Cuatro antes de fusionarse con Mediaset– para dotar de prestigio informativo a la nueva televisión.
La programación será fundamentalmente informativa y, según trascendió en el momento en que la diseñaban en el seno de Prisa, se buscaba hacer un canal low cost. En aquel momento se hablaba de 20 millones de euros de presupuesto, una cifra que Oughourlian consideró poco realista, ya que hacer audiovisual es más caro, aunque el grueso de la parrilla se rellenase con tertulias, que son relativamente baratas de producir (o, como mínimo, mucho más que los programas estrictamente informativos).
El consorcio está liderado por tres accionistas de Prisa que, en su momento, contaron con el apoyo del gobierno para intentar provocar un cambio de mayorías accionariales en el grupo para poder desplazar a Oughourlian. Se trata de Adolfo Utor, Diego Prieto y Andrés Varela, a los que se suma José Miguel Contreras, fundador de Globomedia y La Sexta – televisión nacida a raíz de unas licencias concedidas por José Luis Rodríguez Zapatero–, que había sido anteriormente director de contenidos del grupo Prisa antes de ser despedido. El ejecutivo ha sido también considerado uno de los asesores (informales) más próximos a Sánchez en materia de comunicación.
Otras personas expulsadas de Prisa en aquel motín interno acabaron en Mediapro, como es el caso de Carlos Núñez, que se incorporó como consejero delegado, en sustitución de Tatxo Benet, y Enric Hernández, que había sido adjunto al presidente ejecutivo de Prisa Media y fichó por la productora catalana de capital chino este marzo, como director de desarrollo de negocio. Mediapro será, con toda probabilidad, quien suministre los equipos técnicos y de producción de este nuevo canal, en lo que supone un nuevo desplazamiento de su peso hacia Madrid. La explotación comercial aún está pendiente de cerrarse, pero se negocia con Pulsa, la compañía que ya gestiona la publicidad de algunas de las cadenas pequeñas de TDT y de pago.
Un socio industrial para salvar el concurso
El grupo de inversores ha tenido que buscar un socio industrial, porque el concurso exigía una experiencia televisiva mínima de cinco años que ellos, por sí solos, no podían aportar. La solución ha consistido en pactar con la cadena argentina Telefé, que la compraron el año pasado Gustavo Scaglione y José Luis Manzano. Ellos serán los que aportarán el 25% del capital de la cadena, que igualmente deberá tener siempre una mayoría de control española, ya que la ley obliga a ello, al ser la televisión uno de los sectores considerados estratégicos por el Estado.
La decisión de otorgar la licencia a este grupo deja con las manos vacías Mediaset, que también optaba a recibir una nueva. Actualmente, el conglomerado tiene siete canales (Telecinco, Cuatro, FDF, Boing, Divinity, Energy y BeMad) y supera ya la otra cadena del monopolio, Atresmedia, que cuenta con seis canales (Antena 3, La Sexta, Nova, Neox, Mega y Atreseries). El ministro de Transformación Digital, Óscar Puente, ha justificado durante su comparecencia la ampliación del parque de canales de televisión en abierto porque las nuevas técnicas de compresión de señal permiten añadir nuevas ofertas.